VELERO EN A APUROS ACTIVA LLAMADA DE EMERGENCIA PARA SER RESCATADO.

Candelaria, a 07 de junio de 2026.- Una tarde de tensión y confusión vivieron ayer los controladores marítimos de Tenerife y la tripulación de la Salvamar Tenerife, movilizados tras la llamada de auxilio de un velero en apuros en aguas del Valle de Güímar.
Todo comenzó el pasado sábado cuando la embarcación emitió un PAN PAN —aviso de urgencia de menor gravedad que un SOS— en una comunicación entrecortada. El patrón del velero reportaba que la nave estaba «sin gobierno». Sin embargo, la posición que indicaban no coincidía con la que los controladores obtenían por sus sistemas.
Ante la duda, los controladores de Tenerife no cesaron en sus llamadas e incluso contactaron con el buque Bañaderos Express, de la Compañía Fred Olsen que se encontraba en la zona. Dicho buque respondió el mercante para confirmar que en la posición facilitada inicialmente no había ningún velero.
Fue entonces cuando se decidió la movilización de la Salvamar Tenerife. Mientras se dirigía a la zona, los controladores lograron contactar de nuevo con el velero, que esta vez confirmó su posición real y reportó que se encontraba a la deriva.
Al llegar al lugar, el equipo de rescato se llevó una sorpresa: el velero estaba sobre las piedras, encallado y en grave riesgo de partirse debido al mal tiempo reinante.
La tripulación de la Salvamar logró hacer firme un primer remolque e informó de su intención de alejar la nave unas tres millas de la costa para asegurarlo. Pero la maniobra se complicó. «El cabo ha faltado», reportaron momentos después, indicando que el remolque se había roto. Rápidamente, dieron un remolque provisional para evitar que el velero fuera arrasado contra una zona rocosa de la costa.
Una vez superado el contratiempo, la Salvamar confirmó: «Hecho firme remolque. Procedemos hacia Santa Cruz de Tenerife con rumbo abierto para separarnos de la costa por seguridad».
La entrada a puerto, un alivio.
El último suspiro de la operación se vivió a la entrada del puerto de Santa Cruz. La Salvamar se aseguró de que el velero hubiera arriado todas las velas y de que el ancla estuviera arriba y asegurada para evitar cualquier nuevo incidente. Con el visto bueno, la embarcación quedó atracada y a salvo.
«Un remolque más de los muchos que a diario garantizan la seguridad de personas y embarcaciones», destacaron fuentes de Salvamento Marítimo, que recordaron la importancia de la prudencia y de mantener siempre los equipos de comunicación en perfecto estado.




