UN NUEVO CORTE EN EL SUMINISTRO, ALERTA DEL MAL ESTADO DE LA RED EN CANDELARIA.

Candelaria, a 17 de febrero de 2026.- Lo que para cualquier gestión eficiente debería ser una excepción, en Candelaria se ha convertido en una exasperante rutina. Los comunicados de Aqualia y el Ayuntamiento anunciando suspensiones de suministro son ya un «capítulo más» de una serie que parece no tener fin, evidenciando una realidad que los vecinos sufren en sus grifos: la red de abastecimiento municipal está herida de gravedad.
Solo en los últimos días, los avisos de avería han golpeado distintos puntos del municipio, demostrando que el problema no es localizado, sino sistémico:
- Igueste (9 de febrero): El suministro fue cortado en la Calle La Piterita y la TF-28 entre las 13:15 y las 15:15 horas.
- Las Caletillas (16 de febrero): Apenas una semana después, el turno fue para las calles Semidán, Acerina, Gara, Garoé y Jonay, que permanecieron sin servicio desde las 13:00 hasta las 16:00 horas.
La política del «parche» frente a la solución de fondo
Estos cortes recurrentes son el síntoma visible de una infraestructura obsoleta. Buena parte de la red de tuberías de Candelaria se encuentra en un estado de deterioro avanzado que ya no admite más reparaciones de emergencia. Actualmente, la gestión se basa en parchear averías puntuales a medida que surgen, una estrategia de «pan para hoy y sed para mañana» que no ataca la raíz del conflicto.
La solución de fondo es conocida por todos, pero sigue sin ejecutarse con la ambición necesaria: la sustitución paulatina e integral de la red de tuberías. Mientras no se establezca un plan de inversión serio para renovar las arterias hídricas del municipio, los vecinos seguirán rehenes de una red que pierde agua y calidad en cada rotura.
«No se trata de averías aisladas; es el colapso silencioso de un sistema que ya no da más de sí.»
El coste de la inacción:
Cada vez que una tubería estalla, no solo se pierde un recurso vital en tiempos de sequía, sino que se compromete la calidad del agua y se genera un gasto constante en reparaciones que, a la larga, resultan más costosas que la propia renovación de la red. Candelaria no puede permitirse seguir gestionando el agua a golpe de comunicado de «disculpen las molestias».
Los vecinos de Igueste, Las Caletillas y el resto de núcleos merecen una infraestructura del siglo XXI, no una red que se desintegra bajo sus pies. Es hora de dejar de parchear y empezar a construir una red de futuro.




