Candelaria

LA DEMOLICIÓN DEL TENERIFE TOUR, MÁS CERCA, EN LAS CALETILLAS.

Candelaria, a 31 de agosto de 2026.- La decadencia del que fuera uno de los grandes emblemas del turismo en Tenerife ha tocado a su fin. El antiguo Hotel Tenerife Tour, en la costa de Las Caletillas, ha sido oficialmente declarado en ruina inminente mediante el Decreto n.º 2488/2026 del Ayuntamiento de Candelaria, que da vía libre a su demolición. La señalización ya es inequívoca: carteles de «Peligro», «Prohibido el paso» y «Riesgo de derrumbe» advierten a los transeúntes de que no permanezcan en el área, sellando el destino de un edificio que durante décadas fue sinónimo de sol, playa y progreso.

Un icono del turismo de los años 70.

Inaugurado en 1966, el Hotel Tenerife Tour fue un establecimiento señero que marcó una época en el sur de la Isla. Con sus 96 habitaciones distribuidas en pequeños bungalows que se escalonaban hasta la costa, zonas ajardinadas y piscinas, se convirtió en un motor económico y un imán para visitantes durante décadas. Fue un generador de empleo y atrajo a turistas de todas partes, contribuyendo al desarrollo de Candelaria como destino vacacional. Su fama trascendió fronteras, llegando a albergar a personalidades como la cantante Rocío Dúrcal, que grabó en sus instalaciones el videoclip de su canción ‘Corazón de Trampolín’.

El esplendor del Tenerife Tour se desvaneció en 2011, cuando sus propietarios, la familia Rueda Varela, tomaron la decisión de cerrar sus puertas debido al manifiesto deterioro del edificio y la escasa rentabilidad que generaba. A partir de ese momento, el complejo entró en una espiral de abandono que lo convirtió en una sombra de su gran pasado. Lo que antaño fue un reclamo turístico se transformó en un «nido de ratas, una escombrera» y un punto de encuentro para okupas e indigentes.

Durante años, los vecinos alertaron sobre la inseguridad y la degradación del inmueble. El vandalismo, los incendios provocados por los ocupantes —como el de 2012 y el de 2017— y el pillaje sistemático convirtieron el lugar en un problema de salubridad y seguridad. A pesar de las quejas vecinales, el Consistorio se limitó a responder que poco podía hacer al tratarse de una propiedad privada. El hotel se convirtió en una barrera arquitectónica que cerraba el paso al mar, atrapando el litoral entre la avenida Marítima y el paseo de Graciliano.

El anuncio de la demolición no ha sido un secreto a voces, pero ahora la administración ha dado el paso definitivo. Los carteles colocados en el perímetro del edificio son claros: «RUINA INMINENTE – PELIGRO – PROHIBIDO EL PASO». Bajo el epígrafe de «Información de Actuación», se especifica que la «Dirección de Obra y Coordinador de Seguridad y Salud» de la empresa Estudio Funcional, S.P.L., tiene prevista la «Demolición del inmueble» en virtud de la declaración de ruina inminente. El Decreto n.º 2488/2026, fechado el 31 de julio de 2026, y firmado por el Ayuntamiento de Candelaria, certifica el riesgo de colapso y prohíbe el acceso a la zona.

Un futuro de esperanza: viviendas, comercios y paseo marítimo.

La demolición del Tenerife Tour no es un punto final, sino el preludio necesario para la regeneración de todo el frente litoral. El proyecto, impulsado a través de un Programa de Actuación sobre el Medio Urbano (PAMU), contempla la transformación de la parcela de más de 8.300 metros cuadrados en un espacio mixto que devolverá la vida a la costa.

El plan urbanístico, que ya ha sido aprobado inicialmente por el Pleno municipal, propone la construcción de viviendas en edificios de hasta tres plantas, locales comerciales y un supermercado de la cadena Mercadona. Pero, sin duda, lo más esperado por los vecinos es la recuperación del frente marítimo. La iniciativa incluye la prolongación del paseo de Las Caletillas, la eliminación de las piscinas y la creación de una plaza pública con zonas de descanso, mirador y solárium. Este espacio, que durante años ha sido una barrera cerrada al mar, se convertirá en un área peatonal y abierta que «acercará el mar al paseante y al bañista».

El derribo del Tenerife Tour pone fin a más de una década de abandono, okupación e incendios. Es el canto de cisne de un edificio que fue un icono del turismo tinerfeño y que, tras años de ser un problema para el municipio, ahora atisba una nueva vida. La esperanza, después de años de sombras, vuelve a brillar en la costa de Candelaria, donde el recuerdo del hotel señero dará paso a un espacio abierto, moderno y recuperado para el disfrute de todos.

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