LA PRIMERA GRAN CALIMA DEL AÑO, COMPROMETE VISIBILIDAD Y CALIDAD DEL AIRE.

Candelaria, a 16 de febrero de 2026.- Este lunes, 16 de febrero de 2026, el archipiélago se enfrenta a un intenso episodio de polvo sahariano en suspensión. Una densa «lengua» de calima está cruzando las islas, comprometiendo seriamente la visibilidad y elevando los indicadores de contaminación ambiental a niveles de prealerta.
Situación actual: El Valle de Güímar bajo el polvo:
A media tarde de este lunes, la vertiente sureste de Tenerife, y concretamente el Valle de Güímar, registra una de las incidencias más severas de este episodio.
- Visibilidad: Se encuentra limitada a apenas dos kilómetros, lo que dificulta las tareas cotidianas y el tránsito por carretera.
- Ambiente: La combinación del polvo con un ascenso notable de las temperaturas máximas en zonas de interior genera una sensación térmica de bochorno y sequedad extrema.
Evolución para las próximas horas y días:
- Lunes noche (16 de febrero): Se espera que la calima mantenga su máxima intensidad en el sudeste de las islas centrales. Las concentraciones de partículas podrían superar los 200 microgramos por metro cúbico en algunos puntos.
- Martes (17 de febrero): La previsión de la AEMET indica que la calima persistirá, aunque tenderá a evolucionar hacia cielos con nubes y claros a medida que avance la jornada.
- Próximos días: Se prevé que la irrupción de polvo sahariano comience a remitir gradualmente hacia finales de la semana, gracias al reposicionamiento del anticiclón atlántico, lo que favorecerá el regreso de los vientos alisios.
Recomendaciones de salud y seguridad:
Ante la activación del protocolo por calima y el riesgo para la salud, especialmente en personas con patologías respiratorias o cardiovasculares, se aconseja:
En carretera: Si debe conducir por el Valle de Güímar, reduzca la velocidad y encienda las luces de cruce debido a la drástica reducción de la visibilidad.
Protección en interiores: Mantener puertas y ventanas cerradas para evitar la entrada del polvo en las viviendas.
Actividad física: Evitar el ejercicio intenso o prolongado al aire libre mientras persista la mala calidad del aire.
Hidratación: Beber agua con frecuencia para contrarrestar la sequedad de las mucosas causada por el ambiente polvoriento.
Higiene: Limpiar las superficies exteriores con paños húmedos (evitando barrer en seco para no levantar más polvo).




