Canarias

DESFILE DE MINISTROS ANTE LA LLEGADA DEL HONDIUS A TENERIFE.

Granadilla de Abona, a 09 de3 mayo de 2026.- Tenerife se prepara este sábado para recibir una comitiva de excepción. Y no es para menos. La llegada del crucero MV Hondius al puerto de Granadilla, con un brote de hantavirus a cuestas, ha convertido al sur de la Isla en el epicentro de una crisis sanitaria con ramificaciones políticas, mediáticas e internacionales.

La ministra de Sanidad, Mónica García, y su homólogo del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pisarán suelo tinerfeño acompañados de un invitado de lujo: el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Tres pesos pesados. Una crisis. Un solo escenario.

El Puesto de Mando: más imagen que gestión

Fuentes cercanas al operativo aseguran que desde el Puesto de Mando habilitado en Tenerife se coordinarán las actuaciones sanitarias, de seguridad y vigilancia previstas para la llegada del buque. Pero en los corrillos políticos y sanitarios no deja de repetirse la misma pregunta: ¿realmente era necesario este despliegue institucional?

La visita tiene todos los ingredientes de un desfile de ministros pensado para blanquear la imagen de una gestión que, hasta ahora, ha generado más dudas que certezas. Porque mientras los focos apuntan al puerto, el telón de fondo revela ausencias clamorosas.

La sombra de Pedro Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no acudirá a Canarias. Pese a la dimensión internacional de la situación —un brote vírico en un crucero con pasajeros de múltiples nacionalidades y la presencia del máximo responsable de la OMS—, el jefe del Ejecutivo ha optado por no desplazarse.

Su ausencia no ha pasado desapercibida. En Canarias, donde la sensación de lejanía con Madrid es crónica, la falta de un liderazgo presencial en un momento tan delicado ha sido interpretada como un mensaje en toda regla: la crisis se gestiona, pero desde la distancia.

¿Supervisión o espectáculo?

La llegada de García, Marlaska y Tedros Adhanom tiene un evidente valor simbólico. Pero muchos se preguntan si este desembarco institucional responde a una necesidad real de coordinación sobre el terreno o si se trata, más bien, de una operación de imagen para contrarrestar las críticas.

Porque mientras los ministros posan ante los focos, los equipos sanitarios siguen trabajando en tierra, los pasajeros del Hondius esperan respuestas y la población de Granadilla mira con recelo un operativo que huele más a estrategia de comunicación que a gestión de emergencias.

Un sábado decisivo (para la foto)

Lo que ocurra este sábado en el puerto de Granadilla tendrá, sin duda, una lectura política. La presencia del director general de la OMS otorga un barniz de credibilidad internacional, pero también eleva el listón de la exigencia. No bastará con declaraciones ni con apretones de manos. La ciudadanía canaria, acostumbrada a sentirse periferia incluso en los momentos más críticos, exigirá hechos. Y los hechos, a diferencia de los ministros, no se pueden coreografiar.

Mientras tanto, el MV Hondius sigue ahí, anclado entre la emergencia sanitaria y la emergencia política. Y Tenerife, una vez más, es el escenario, pero no el protagonista.

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