ESPAÑA, CAMPEONA DEL MUNDO DE FÚTBOL.

Candelaria, a 19 de julio de 2026.- España es campeona del mundo. La selección de Luis de la Fuente levantó anoche su segunda estrella al vencer a Argentina en una final vibrante, y el Valle de Güímar no quiso perderse ni un solo instante de la gesta. Los vecinos del municipio respondieron masivamente a la cita, reuniéndose en torno a las pantallas gigantes que se desplegaron en varios puntos estratégicos: la Plaza de San Pedro y la Plaza de Las Indias, en el Puertito de Güímar, en Santa Ana, Candelaria , Barranco Hondo y Arafo.
La jornada comenzó mucho antes del pitido inicial. Desde las primeras horas de la tarde, las plazas se fueron llenando de camisetas rojas, banderas y un ambiente festivo que no decayó en ningún momento. La emoción se palpaba en el aire mientras los aficionados compartían sus pronósticos y coreaban los cánticos de apoyo a la Roja, creando un ambiente que pocas veces se recuerda en el municipio.

El partido, que comenzó a las 20:00 horas, mantuvo en vilo a los asistentes. Cada ocasión de gol era celebrada con estruendo, y la tensión se podía cortar con un cuchillo en los momentos más ajustados. La alegría estalló en la afición española, cuando España logró ponerse por delante en el marcador, y la fiesta se desató con el segundo tanto que sentenció el partido. Al grito de «¡Campeones, campeones!», los aficionados se fundieron en abrazos, saltaron y corearon el himno, tiñendo el cielo de Güímar de rojo y alegría.
Esta movilización no fue un hecho aislado. Tenerife, y el Valle de Güímar, se volcó por completo con la final, instalando más de una veintena de pantallas gigantes en diversos municipios de la isla. La respuesta de la afición fue masiva en todos los puntos de encuentro, demostrando una vez más que el fútbol es una pasión que une a todo el archipiélago. El Ayuntamiento de Güímar se sumó a esta iniciativa, facilitando que los vecinos del Valle pudieran vivir la final en un entorno de comunión y hermandad.
Un gol de Ferrán en un partido duro, donde el árbitro le ha permitido todo a Argentina y nos han robado clarísimamente dos goles más que podían haber sido definitorios mucho antes del minuto 125.
«Ha sido increíble ver cómo todo el pueblo se ha unido para animar a España», comentaba un vecino emocionado al término del encuentro. «Estas son las noches que merecen la pena. Hemos sufrido, hemos gritado, y al final, hemos celebrado como se merece. ¡Campeones del mundo!».




