EL CD TENERIFE A SEGUNDA POR LA VÍA RÁPIDA, EN UNA GRAN TARDE DE FUTBOL.

Santa Cruz de Tenerife, a 01 de mayo de 2026.- La derrota del Celta Fortuna garantizó el salto a Segunda División antes incluso de que el balón echara a rodar. Los blanquiazules vencieron al Barakaldo y celebraron con casi 20.000 almas en las gradas.
El CD Tenerife selló esta tarde su regreso a Segunda División por la vía rápida, y lo hizo de la manera más dulce: sin necesidad de mirar el marcador, con una goleada y con una afición que convirtió el estadio en una marea blanquiazul desde el calentamiento. La fiesta llegó a la grada antes de que empezara el partido, porque la derrota del perseguidor, el Celta Fortuna, garantizaba el ascenso sin importar lo que hicieran los locales.
Pero los pupilos de Cervera no se conformaron. Salieron a la hierba del Heliodoro Rodríguez López con la tensión liberada y el alma en fiesta, y endosaron un contundente 2-0 al correoso Barakaldo. Los goles llevaron la firma de Enric Gallego y Maikel Mesa, dos de los artífices de una temporada que ya es historia.
La ola mexicana desde el primer minuto.
El ambiente fue sencillamente inolvidable. Casi 20.000 almas —la mejor entrada de la temporada— abarrotaron las gradas para apoyar a su equipo y no dejaron de saltar, cantar y hacer la ola mexicana desde el pitido inicial hasta el último suspiro. Los jugadores, llevados en volandas por esa marea humana, respondieron con entrega y calidad sobre el césped.
«Nos lo merecíamos», se escuchaba entre los aficionados al término del encuentro. «Este equipo ha sufrido, pero ahora sí, esta directiva sabe lo que quiere. No es poca cosa», repetían en los aledaños del estadio mientras los abrazos y las lágrimas de felicidad se mezclaban con los cánticos de «¡Vamos Tete!».
El trabajo de Cervera, clave.
La temporada no ha sido fácil. El técnico, Álvaro Cervera, ha sabido construir un grupo sólido, competitivo y con una identidad clara. Su planteamiento meticuloso y su capacidad para manejar la presión han dado sus frutos. Los jugadores han respondido, la afición ha creído y la directiva ha respaldado. El resultado: un ascenso por la vía rápida que devuelve al Tenerife a Segunda División.
La celebración se prolongó dentro y fuera del estadio. Los futbolistas dieron la vuelta de honor con banderas y bufandas, mientras los altavoces del Heliodoro retumbaban con el himno del centenario. Padres e hijos, jóvenes y mayores, todos compartieron la misma emoción: la de ver a su Tenerife de vuelta donde se merece.


