LA GUARDIA CIVIL DE TRÁFICO INTENSIFICA LOS CONTROLES EN EL VALLE DE GÜÍMAR.

Candelaria, a 27 de abril de 2026.- La Benemérita ha intensificado sus controles en las carreteras del Valle de Güímar, centrando su atención en las carreteras de El Carretón a Arafo; del Puertito de Güímar a Güímar; la carretera vieja, TF28, entre La Hidalga y Güímar; así como las vías que conducen al Polígono Industrial del Valle. El objetivo es doble: vigilar el exceso de velocidad y comprobar que los vehículos llevan en regla sus distintivos obligatorios, como la ITV o el seguro.
Sin embargo, la forma en que se están realizando estos operativos ha generado una paradoja. La presencia de la Guardia Civil es prácticamente continua, con un dispositivo que moviliza al menos dos vehículos. Uno de ellos, un coche camuflado, se esconde literalmente en los márgenes de la vía, en muchas ocasiones fuera del asfalto, camuflado entre la vegetación o en salidas de fincas. Su misión es captar al infractor por exceso de velocidad. Un segundo vehículo, situado distancia arriba, espera paciente para dar el alto y multar al conductor.
El resultado, según los conductores habituales, es un frenazo constante y una circulación errática. La mera presencia de los agentes, unida a la sorpresa del radar oculto, obliga a muchos a reducir la velocidad de forma brusca, lo que en lugar de fluidificar el tráfico, contribuye a «realentizarlo» y a generar pequeños colapsos. Cuellos de botella que se suman a la ya de por sí densa circulación de unas vías que conectan núcleos residenciales, industriales y turísticos.
Los puntos más vigilados son una zona de constante movimiento de vehículos pesados y ligeros. La Guardia Civil defiende que estos operativos buscan reducir la siniestralidad y recordar a los conductores la necesidad de cumplir las normas, pero críticos con el sistema señalan que el método contribuye a generar atascos y situaciones de peligro por frenazos inesperados.
El mejor antídoto, coinciden las fuentes consultadas, es el más simple: conducir cumpliendo las normas. Ni velocidad excesiva, ni distintivos caducados. Solo así se evita la sanción y se contribuye a que el Valle de Güímar no se convierta en un permanente circuito de vigilancia y atasco.




