HAY QUE METERLE MANO AL POLÍGONO INDUSTRIAL DEL VALLE DE GÜÍMAR.

Candelaria, a 28 de diciembre de 2025.- Empresarios y trabajadores denuncian la acumulación de basuras, la falta de mantenimiento y la peligrosa ausencia de señalización en una zona económica clave para el Valle. Exigen una solución permanente y dejan claro que los planes parche ya no son suficientes.
El Polígono Industrial de Güímar, motor económico del valle, se encuentra sumido en un estado de abandono institucional crónico que ha llegado a un punto límite. Vecinos, trabajadores y empresarios del área lanzan un grito de auxilio ante la acumulación de basuras, la ausencia total de mantenimiento y una señalización viaria prácticamente inexistente, especialmente en el tramo que corresponde al término municipal de Arafo, donde las líneas de los carriles han desaparecido por completo.
La queja es unánime y va dirigida a las administraciones competentes: «Los ayuntamientos solo se acuerdan del polígono para recaudar la tasa de basuras de empresa, el IBI y el IAE. De resto, recurren a planes específicos y temporales que no solucionan el problema de fondo», denuncia un portavoz del colectivo afectado. Esta práctica de «parchear» con actuaciones esporádicas ha demostrado ser ineficaz, dejando la zona en un ciclo perpetuo de deterioro.
Un paisaje de despropósito y peligro
El recorrido por la avenida principal del polígono es un reflejo del olvido. Contenedores desbordados, residuos acumulados en solares y cunetas, y una señalética horizontal (las marcas viales en el asfalto) completamente borrada, creando un escenario no solo de dejadez, sino de peligro potencial para la circulación de los miles de vehículos que transitan el Polígono a diario. La situación se agrava en el límite con Arafo, donde la falta de delimitación clara de los carriles es especialmente alarmante.
Responsabilidad compartida y exigencia de soluciones
La demanda apunta a una responsabilidad compartida y diluida entre el Cabildo de Tenerife y los tres municipios afectados (Güímar, Arafo y Candelaria). Los denunciantes exigen que este «despropósito debe terminar» y reclaman una gestión coordinada, seria y permanente para atender «este importante espacio para todos, como se merece».
«Se acumulan las basuras y la desidia de los políticos», sentencian, exigiendo que la misma diligencia que se aplica para la recaudación de impuestos se traslade a la prestación de servicios básicos de limpieza, mantenimiento y seguridad vial. El Polígono Industrial de Güímar clama por pasar de ser la «caja recaudadora» a ser tratado como el activo estratégico que es para la economía comarcal.




