EL MERCADO DEL AGRICULTOR EN CANDELARIA Y GÜÍMAR EN UN LIMBO INNCESARIO.

Candelaria, a 22 de junio de 2026.- Los agricultores del Valle de Güímar han estallado contra los ayuntamientos de Candelaria y Güímar. Lo que debía ser una reordenación de los espacios para los mercados del agricultor se ha convertido en un auténtico calvario para los productores locales, que aseguran estar siendo apartados de las decisiones clave mientras sufren ubicaciones provisionales que califican de «improvisadas e indignas». El malestar crece por momentos y el sector primario exige un diálogo real que, hasta la fecha, aseguran, no está existiendo.
Candelaria: Desplazados sin obras y repartidos por el municipio
El caso de Candelaria es especialmente sangrante para los agricultores. A pesar de que las obras de reubicación definitiva ni siquiera han comenzado, el consistorio ya ha desalojado a los vendedores de su emplazamiento natural y tradicional. La consecuencia es que, durante los próximos meses, los productores se encuentran «desubicados» en distintos puntos del municipio, sin un lugar fijo al que los clientes puedan acudir con confianza.
«Estamos perdiendo la continuidad del negocio. La gente nos busca en días concretos y en un sitio fijo, pero ahora estamos repartidos como si fuéramos puestos ambulantes sin rumbo», lamentan desde el colectivo. La accesibilidad se ha visto gravemente afectada, y los agricultores temen que, cuando las obras terminen, ya hayan perdido a una parte fundamental de su clientela habitual, acostumbrada a la antigua ubicación.
Güímar: De la plaza del Ayuntamiento a la del Hiperdino
En el vecino municipio de Güímar, la situación no es menos desoladora. Actualmente, los agricultores se ven relegados a la plaza del Ayuntamiento, un espacio que describen como «excesivamente pequeño» y que no reúne las condiciones mínimas para desarrollar su actividad con normalidad.
El malestar ha ido en aumento, especialmente durante las recientes fiestas de San Pedro. Los productores solicitaban volver cuanto antes a su tradicional carpa, un lugar donde sí tenían visibilidad y espacio para trabajar. Sin embargo, el ayuntamiento ha denegado esta petición durante los festejos, argumentando motivos de organización que los agricultores consideran excusas.
Pero el auténtico «colmo» ha llegado ahora. Los representantes del sector han conocido los planes municipales para trasladarlos a la plaza del Hiperdino. Una ubicación que consideran completamente inadecuada por su falta de vinculación con el entorno rural y su escasa idoneidad para la venta directa de productos frescos. «Pasar de la carpa a una plaza de un supermercado es la mejor muestra de que no nos toman en serio», denuncian.
Exclusión y descontento generalizado
El denominador común en ambos municipios es la absoluta falta de diálogo. Los agricultores coinciden en señalar que se sienten excluidos de la mesa de negociación. Ninguno de los dos ayuntamientos, según el colectivo, ha contado con ellos para decidir los emplazamientos, a pesar de ser los principales interesados y quienes generan el valor añadido de estos mercados.
«Hay una falta de sensibilidad brutal hacia el sector primario. No pedimos lujos, pedimos un emplazamiento fijo y adecuado. Uno que nos permita trabajar con dignidad y que los consumidores sepan dónde encontrarnos siempre», sentencian los portavoces de los afectados.
Reivindicación y futuro incierto
Mientras las administraciones locales avanzan en sus planes sin atender las demandas de los productores, el futuro del mercado del agricultor en el Valle de Güímar pende de un hilo. Los agricultores exigen una reunión urgente con ambos consistorios para buscar soluciones consensuadas que frenen el deterioro de su actividad comercial.
Los productores lanzan un mensaje claro a los alcaldes: sin un espacio digno y fijo, no solo se perjudica a los agricultores, sino a toda la cadena alimentaria local y al derecho de los ciudadanos a acceder a productos frescos y de cercanía. La paciencia se ha agotado y advierten que, si no son escuchados, tomarán medidas de presión para que su voz deje de ser ignorada en el Valle de Güímar.




