POLÉMICA AHORA CON LA DANZA DE LAS CINTAS EN GÜÍMAR.

Gúimar, a 22 de enero de 2026.- Lo de la política local en Güímar es un no parar de reproches de unos y otros, y ahora, por la presencia de bailarines de la Isla del Meridiano, que participan en la festividad en Güímar. La participación de la Danza de los Herreños en las fiestas de San Antonio Abad de Güímar ha generado un debate que trasciende lo festivo para adentrarse en cuestiones de identidad, tradición y protocolo religioso. El alcalde, Gustavo Pérez, ha salido al paso de las críticas para defender la invitación a este grupo, argumentando que se trata de un gesto de encuentro y respeto entre tradiciones canarias, que en ningún caso sustituye a la Danza de las Cintas de San Pedro, seña de identidad local.
La polémica se centra en dos puntos principales: la propia invitación a un grupo foráneo y la disposición ceremonial que los sitúa delante de la imagen del santo durante la procesión. Frente a quienes ven en ello una intrusión o una falta de preeminencia para la tradición local, el alcalde esgrime razones de protocolo religioso y un historial de convivencia.
En el corazón del debate está la Danza de las Cintas de San Pedro, una tradición profundamente arraigada en Güímar desde hace siglos. Esta danza, de origen ritual y agrícola, es un elemento central e indisputado del patrimonio cultural del municipio. Las autoridades han sido tajantes al afirmar que «nadie ha cuestionado nunca su valor, su historia ni su papel en nuestras fiestas», buscando disipar cualquier temor a que sea relegada.
La invitación a la Danza de los Herreños, procedente de la isla de El Hierro, no es un hecho aislado. El alcalde Gustavo Pérez ha recordado que «ya se ha hecho en otras etapas donde he gobernado y siempre han participado la Danza de las Cintas, con respeto y normalidad». Según su relato, la convivencia entre ambas expresiones folclóricas no solo es posible, sino que tiene antecedentes pacíficos y enriquecedores.
El punto que ha avivado la discusión es la posición de los danzantes herreños en el cortejo procesional. La tradición herreña exige que, al acompañar a una imagen sagrada, los bailarines deben ir delante de ella. Esto no responde a un capricho protocolario o a una decisión política, sino a una disposición religiosa y tradicional reconocida por la Iglesia.
La razón es la ejecución de la «venia», un saludo ritual y una ofrenda directa al santo que constituye el núcleo de su participación y cumple con un voto religioso histórico. Colocarlos en otra posición impediría la realización de este acto de fe y tradición, vaciando de sentido su participación. El Ayuntamiento insiste en que esta disposición es un signo de respeto a la liturgia y a la tradición herreña, no una minusvaloración de la danza local.
La postura del consistorio se enmarca en una visión concreta de lo que deben ser las romerías canarias. Frente a quienes podrían interpretar la inclusión de otras tradiciones como una confrontación o una sustitución, el alcalde Pérez propone una lectura basada en el encuentro y la convivencia.
«Las romerías canarias siempre han sido encuentro, convivencia y respeto entre tradiciones», ha declarado, añadiendo que «en Güímar no enfrentamos culturas: cuidamos lo nuestro y también sabemos compartirlo». Esta filosofía aspira a presentar las fiestas como un espacio de diálogo intercultural dentro del archipiélago, donde la identidad local se fortalece siendo hospitalaria y no cerrada.
El mensaje final de las autoridades es una llamada a la unidad y al disfrute festivo. «Así hemos sido siempre. Así vamos a seguir. Disfrutemos este domingo de nuestra romería de San Antonio Abad», ha concluido el alcalde, instando a la ciudadanía a centrarse en la celebración comunitaria por encima de la polémica.
El debate, no obstante, refleja las tensiones sutiles entre la preservación de lo autóctono y la apertura a lo foráneo, incluso dentro de un mismo territorio cultural como Canarias. El desarrollo de la romería de San Antonio Abad pondrá a prueba esta convivencia de tradiciones y marcará posiblemente el tono para futuras incorporaciones en el calendario festivo de Güímar.




