Güímar

LA DANZA DE CINTAS DE SAN PEDRO ARRIBA, SE PREPARA PARA EL SOCORRO.

Güímar, a 05 de septiembre de 2026.- La agrupación ensaya en la plaza de San Pedro Apóstol a pocos días de que la Virgen de El Socorro inicie su tradicional bajada, en un año que, por ser par, le corresponde a esta histórica agrupación acompañar a las imágenes.

La plaza de San Pedro Apóstol vibra estos días con el sonido del tamboril y las castañuelas. La Asociación Cultural Danza de Cintas de San Pedro Arriba ultima sus ensayos para cumplir con una cita ineludible en el calendario festivo de Güímar: acompañar bailando, durante los años pares, a las imágenes del patrón del municipio, San Pedro Apóstol, en su recorrido hasta el barrio que lleva su nombre, así como a la imagen de Nuestra Señora de El Socorro. Una tradición que, con más de dos siglos de historia, se prepara para lucir en todo su esplendor.

Un legado de más de dos siglos

La historia de esta danza se remonta a junio de 1788, cuando un grupo de vecinos de Güímar decidió dirigir una carta al señor Juez Real para solicitar que se pudiera bailar una danza de cintas delante del patrón del municipio, tal y como ya se hacía en otros lugares de la isla. Desde entonces, y salvo durante la Guerra Civil y la pandemia de la COVID-19, la tradición no se ha interrumpido.

En el casco histórico de Güímar, la devoción a San Pedro se divide en dos barrios: el de Arriba y el de Abajo. Para evitar que las fiestas coincidan y permitir que ambos puedan celebrar con todo su esplendor, las imágenes de San Pedro Apóstol y San Pablo procesionan de forma alterna cada año. De este modo, los años pares son para San Pedro Arriba, y los impares para San Pedro Abajo.

La Danza de Cintas de Güímar es mucho más que un baile. Se trata de una ceremonia ritual que se ejecuta alrededor de un mástil de unos cinco metros de altura, posiblemente uno de los más altos entre las danzas de este tipo en Tenerife. Doce danzadores, sujetando cintas de colores, giran alrededor del palo mientras bailan un tajaraste de carácter más ceremonial que festivo.

La coreografía incluye venias a las imágenes religiosas, giros, retrocesos y un complejo juego de trenzado y destrenzado que va vistiendo el palo. La verdadera destreza está en ejecutarlo sin que las cintas se enreden, manteniendo la armonía del conjunto y la belleza del movimiento.

Vínculo con la Virgen del Socorro y el barrio

Aunque su núcleo más profundo sigue vinculado a la fiesta patronal de San Pedro, el baile también acompaña a la Virgen del Socorro y a San Antonio Abad. En los años pares, la danza de San Pedro Arriba tiene el honor de engalanar con su presencia las procesiones de ambas imágenes, tejiendo un vínculo especial con el barrio y sus tradiciones más arraigadas.

Más que un baile: una herencia viva

Recientemente, esta tradición ha recibido el reconocimiento que merece. En 2026, las Danzas de las Cintas de Güímar, en sus tres manifestaciones (San Pedro Arriba, San Pedro Abajo y El Escobonal), han sido galardonadas con la Medalla de Oro de Canarias y el Cabildo de Tenerife ha iniciado el expediente para concederles la Medalla de Oro de la Isla.

El vicepresidente de la asociación de San Pedro Arriba, Kevin Fariña, define esta danza no como una simple exhibición folclórica, sino como «una herencia viva, un vínculo familiar y una seña de identidad» que ha sobrevivido generación tras generación. Incluso la vestimenta, y en especial el turbante que representa el gorro de San Pedro, funciona en muchas casas como una reliquia familiar donde viajan recuerdos y pequeños tesoros domésticos.

Con los ensayos ya en marcha en la plaza de San Pedro Apóstol, la Danza de Cintas de San Pedro Arriba se prepara para cumplir con su cita en los próximos días, cuando las calles del barrio se llenen de color, música y devoción para honrar a sus santos patronos.

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