Güímar

CORTES DE AGUA Y MERMA EN EL CAUDAL EN EL PUERTITO. HISTORIA DE UN VERANO.

Güímar, a 20 de agosto de 2026.- El agua se ha convertido este verano en el bien más escaso y, a la vez, más reclamado en El Puertito de Güímar. La bajada del caudal del acuífero de Guímar y los continuos cortes de suministro son ya una constante que está poniendo contra las cuerdas a residentes y empresarios de esta zona costera del sureste de Tenerife.

La situación ha alcanzado un punto crítico. Este mismo miércoles, los grifos de la localidad amanecieron secos desde las 8:00 horas de la mañana, sumándose a una larga lista de interrupciones y mermas de presión que se han sucedido durante todo el mes de agosto. Lo que en invierno es un problema puntual, en plena temporada alta se convierte en una pesadilla logística para los vecinos, que ven cómo llenar un cubo o ducharse se convierte en una odisea diaria.

El efecto «multiplicador» del verano

El origen de esta crisis hídrica tiene una explicación demográfica clara. Durante los meses de invierno, El Puertito tiene un consumo estimado para una población estable de alrededor de 3.000 personas. Sin embargo, con la llegada del verano, la irrupción masiva de turistas y el regreso de los moradores de segundas residencias disparan la población hasta triplicarla (superando las 9.000 personas). A este incremento poblacional se suma el agravante de las altas temperaturas propias del estío, que multiplican el consumo de agua en jardines, piscinas y para el propio confort de los visitantes y lugareños.

La infraestructura actual, diseñada para una carga poblacional mucho menor, simplemente no soporta el envite. La bajada del caudal natural de Guímar, agravada por la sequía y la sobreexplotación, ha dejado al descubierto la fragilidad del sistema de abastecimiento de la localidad.

Un plan urgente que no puede esperar

Ante esta realidad tan acuciante, el sector vecinal y empresarial ha alzado la voz para exigir una solución estructural que vaya más allá de los parches estivales. La situación requiere un plan de choque integral que involucre a todas las administraciones con competencias en la materia.

La coordinación entre el Ayuntamiento de Güímar, el Consejo Insular de Aguas y el Cabildo de Tenerife es, según los expertos, el único camino para atajar un problema que año tras año merma la calidad de vida de los vecinos y daña la imagen turística del enclave.

Entre las soluciones que ya se barajan sobre la mesa y que podrían aliviar la presión sobre el acuífero, destacan dos grandes inversiones: la puesta en marcha de una planta desaladora que aporte recursos no dependientes de las lluvias y la creación de nuevos depósitos de almacenamiento que permitan acumular reservas durante la noche o en periodos de menor demanda para poder hacer frente a los picos de consumo diurnos y semanales.

«Esto no es vivir»

Mientras tanto, la realidad del día a día es desoladora. Hoy, con el suministro cortado desde primera hora, los negocios de hostelería han tenido que recurrir a cisternas particulares para poder atender a sus clientes, y los vecinos se agrupan en las fuentes públicas que aún conservan algo de presión.

«No es normal que en pleno siglo XXI tengamos que estar pendientes de si hoy hay agua o no para cocinar. Nos duplicamos en verano, pero los recursos no se duplican con nosotros», lamentaba un residente de la zona. La paciencia se agota mientras las administraciones miran de reojo un problema que, aunque cíclico, lleva años sin una respuesta firme.

El verano aún no ha terminado, y en El Puertito de Güímar el termómetro sube, pero lo que realmente falta para soportar el calor es el líquido elemento. La desalación y los nuevos depósitos no son un lujo, sino una necesidad imperiosa para garantizar el futuro de esta localidad costera.

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