Economía

BUENA PARTE DE LA PRODUCCIÓN DE PLÁTANO DE ESTE AÑO SE IRÁ A LA BASURA.

Candelaria, a 23 de agosto de 2026 .- Canarias se prepara para llevar a cabo la primera «pica» de plátanos del año. Más de 600.000 kilos del fruto más emblemático del Archipiélago serán retirados del mercado ante el desfase entre una oferta que no cesa de crecer y una demanda que, especialmente en los meses estivales, se contrae de forma tradicional. Una cifra que, sin embargo, no es más que la punta del iceberg de un problema estructural: en lo que va de año, ya se han destruido más de una decena de millones de kilos de plátano canario.

La paradoja del plátano: sobrante en el campo, caro en la cesta.

Mientras una parte de la producción acaba en el vertedero por falta de salida comercial, los consumidores continúan encontrando el producto en los lineales a precios que superan, en muchos casos, los dos euros por kilo. Una contradicción que evidencia la fragilidad de un modelo basado casi exclusivamente en la exportación al mercado peninsular, donde se destina más del 90% de la producción.

El descontrol es notable. No existe un equilibrio real entre la producción y la demanda. Las organizaciones de productores reconocen que la decisión de retirar fruta llega tarde, cuando los precios ya se han desplomado y los agricultores se ven obligados a vender por debajo de los costes de producciónProducir un kilo de plátano cuesta entre 0,70 y 0,80 euros, pero el agricultor apenas percibe 0,36 euros por kilo en origen. Incluso sumando la ayuda del POSEI —0,32 euros por kilo—, el ingreso total ronda los 0,68 euros, aún por debajo del coste más optimista.

El verano, un problema recurrente

El escenario se repite cada verano. El calor, el exceso de oferta y la caída del consumo en la Península hunden los precios en origen, obligando a vender a pérdidas. Como explica Theo Hernando, secretario general de Asaga Canarias, «en el mercado peninsular, que es el único mercado al que destinamos el plátano de Canarias, durante los meses de verano se sabe históricamente que el consumo desciende». Sin embargo, la producción continúa llegando al mercado, generando un excedente que termina siendo destruido.

Las picas podrían hacerse antes, para evitar el colapso pero el problema es otro. Es la falta de visión para ver un recurso abundante que se tira, que podría generar réditos de mayor valor añadido.

La asignatura pendiente: industrializar el excedente

Ante esta tesitura, el sector y las administraciones coinciden en un diagnóstico: Canarias no puede limitarse a exportar plátanos sin más. Es necesario desarrollar la industria agroalimentaria para aprovechar el excedente y generar valor añadido. El presidente de la comunidad autónoma, Fernando Clavijo, ha defendido recientemente esta necesidad, señalando que el camino pasa por «la transformación y la diversificación» para que el producto «no dependa únicamente del mercado exterior».

El potencial es inmenso. Del plátano es posible obtener licores, cremas, dulces, productos de quinta gama e incluso biogás a partir de las pieles del codiciado fruto. Ya existen experiencias pioneras en Canarias, como el vino de plátano Platé, elaborado en Tenerife, que demuestra que la innovación y la sostenibilidad pueden ir de la mano. También hay iniciativas artesanales de cremas de plátano que avalan el interés por estos derivados.

Tenerife, llamada a liderar la industrialización

Tenerife debería encabezar un proyecto de industrialización de los excedentes del campo. La Isla cuenta con el tejido productivo, el conocimiento y la capacidad logística para convertirse en el motor de una industria que transforme el plátano canario en productos de alto valor añadido. No se trata solo de dar salida a los excedentes, sino de construir un modelo más resiliente, que genere empleo, fije población en el medio rural y reduzca la dependencia de un mercado único y volátil.

Mientras tanto, la fruta sigue sobrando. Canarias corta 8,5 millones de kilos de plátano a la semana, pero el mercado solo aconseja el envío de unos siete, lo que deja un excedente del 18% de lo producido. Un desajuste que, verano tras verano, condena a miles de kilos de un producto de excelente calidad a un destino que duele a todos: el vertedero.

El momento de actuar es ahora. La primera pica del año es solo un síntoma de un problema más profundo que exige soluciones estructurales. Canarias tiene la oportunidad de convertir su principal cultivo en un motor de innovación y desarrollo. Solo hace falta voluntad política, inversión y, sobre todo, la decisión de dejar de ver el plátano únicamente como una fruta para exportar y empezar a tratarlo como la materia prima de una nueva industria agroalimentaria.

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