LA DESGANA Y UNA DEFENSA FLOJITA, CONDENAN AL TENERIFE AL EMPATE.

Santa Cruz de Tenerife, a 26 de septiembre de 2026.- El CD Tenerife dejó escapar este sábado dos puntos en el Heliodoro Rodríguez López tras empatar a uno ante un Cádiz que, lejos de conformarse, compitió de principio a fin y encontró el premio del empate en la segunda mitad. El conjunto blanquiazul, que se adelantó gracias a un gol de Enric Gallego al borde de la media hora, no supo administrar su ventaja y acabó cediendo ante un rival que, con menos recursos, mostró más hambre y mereció, al menos, la igualada.
El partido, correspondiente a la séptima jornada de LaLiga Hypermotion, dejó una imagen preocupante del Tenerife, especialmente en el segundo tiempo, cuando el equipo de Álvaro Cervera dio un paso atrás inexplicable y permitió que el Cádiz se adueñara del balón y del ritmo del encuentro. La defensa local, que ya había dado señales de flaqueza en acciones aisladas durante la primera parte, se mostró blanda y descoordinada en el gol visitante, una acción en la que Vladyslav Kopotun aprovechó un error de medición de la línea defensiva para plantarse solo ante Dani Martín y batirle con frialdad.
Un gol de oficio para abrir la lata de Gallego.
El Tenerife se había adelantado en el minuto 25 en una acción que definió a la perfección el delantero Enric Gallego. El veterano atacante, que sigue siendo el jugador más determinante del equipo a sus 40 años, aprovechó un rechace corto de David Gil tras un remate de Pecar para empujar el balón al fondo de la red. Fue un gol de delantero puro, de esos que nacen más del instinto que del juego colectivo. Hasta ese momento, el partido había sido un toma y daca sin un dominador claro, con un Cádiz que había avisado primero mediante Vladys, cuyo disparo salvó Dani Martín con una buena intervención en el minuto 13.
Sin embargo, lejos de crecer con el gol, el Tenerife se fue diluyendo. El Cádiz, consciente de que el partido seguía abierto, empezó a acumular llegadas y a generar sensación de peligro. Arribas tuvo el empate antes del descanso con un disparo cruzado que se marchó ligeramente desviado, y en el 42, Vladys dejó solo a Jandro dentro del área, aunque Dani Martín estuvo rápido para evitar el remate. El portero local se convirtió, una vez más, en el sostén de un equipo que no terminaba de encontrar su sitio.
El Cádiz cree y merece el empate.
Tras el paso por vestuarios, el guion cambió por completo. El Tenerife, que había tenido un atisbo de reacción con un disparo de Gerard Valentín en el minuto 49, se replegó sobre sí mismo y cedió la iniciativa a un Cádiz que, a base de insistencia y cambios, fue ganando metros. Albert Celades movió el banquillo con acierto, dando entrada a Zárate y Efe Ugiagbe para dotar de más velocidad y desequilibrio a su ataque.
El premio llegó en el minuto 73. Una vez más, Vladyslav Kopotun fue el protagonista. El delantero ucraniano, que había sido el jugador más incisivo del Cádiz durante todo el partido, aprovechó un pase filtrado a la espalda de la defensa tinerfeña para quedarse solo ante Dani Martín y definir con la derecha al fondo de la red. El tanto, justo y merecido, premiaba la fe de un equipo que nunca dejó de creer.
A partir de ahí, el Tenerife intentó reaccionar, pero lo hizo más con corazón que con cabeza. Christian Gomis tuvo la oportunidad de desnivelar de nuevo el marcador en el tiempo añadido, pero su remate desde el área pequeña se marchó desviado por muy poco. Antes, Fabricio había probado a David Gil con un disparo desde fuera del área que el portero cadista despejó con seguridad.
Dos puntos perdidos para el Tenerife.
Con este empate, el Tenerife se queda en la zona media de la clasificación con once puntos, mientras que el Cádiz, que sigue sin conocer la victoria tras siete jornadas, suma su cuarto empate y se hunde un poco más en la zona de descenso. El conjunto amarillo, que llegaba al Heliodoro con tres derrotas consecutivas, frena su mala racha, pero sigue sin encontrar el camino del triunfo.
La sensación al final del partido fue clara: el Tenerife perdió dos puntos por su falta de ambición y por los errores defensivos que volvieron a aparecer en el peor momento. El Cádiz, en cambio, se marchó de la isla con la satisfacción del deber cumplido, con la sensación de haber competido en un campo complicado y de haber merecido, al menos, un punto que le permite respirar, aunque sea a medias.




