EL TENERIFE DE MENOS A MÁS EMPATA ANTE UN GIRONA CON OTRO ARBITRAJE PARA OLVIDAR.

Santa Cruz de Tenerife, a 11 de octubre de 2026.- Tenerife firmó tablas en el Heliodoro en un partido que empezó cuesta abajo y acabó con la sensación de que los tres puntos se quedaron a milímetros. El Girona se adelantó a los cuatro minutos por medio de Asprilla, pero Enric Gallego empató en el 26′ con un cabezazo marca de la casa. El pichichi de la categoría volvió a marcar en el tiempo añadido, pero el árbitro Daniel Palencia Caballero lo anuló por fuera de juego. La jugada, según las crónicas, estaba milimétricamente adelantada.
El partido no pudo empezar peor para los intereses blanquiazules. En la primera aproximación del Girona, Asprilla aprovechó las dudas defensivas locales para batir a Dani Martín con un disparo raso y colocado (4′) . El colombiano, que regresaba al once tras su periplo internacional, sumó su quinto gol de la temporada.
El Tenerife acusó el golpe. Durante los primeros veinte minutos, el Girona dominó con comodidad, moviendo el balón con criterio y obligando a los de Cervera a correr detrás de él. La afición, que había llenado el Heliodoro con 15.002 espectadores , empezaba a temer lo peor tras las goleadas recientes ante Castellón y Córdoba.
En el minuto 25, llegó la jugada que cambió el partido. Nacho Gil colgó un centro largo desde la izquierda, y allí apareció Enric Gallego, un delantero de 40 años que ha construido su carrera a base de sacrificio en campos de barro antes de llegar al fútbol profesional . El catalán se impuso en el juego aéreo y firmó un cabezazo imponente al palo corto, imposible para Gazzaniga .
Era su sexto gol de la temporada, que le mantenía como máximo artillero de LaLiga Hypermotion . El empate devolvió la vida al Tenerife y, de paso, despertó al estadio. A partir del empate, el guion cambió. El Girona dejó de dominar con la misma claridad, y el Tenerife empezó a estirarse. Antes del descanso, Abel Ruiz tuvo la ocasión más clara para los visitantes: solo en el área pequeña, remató directo a las manos de Dani Martín, que repelió el balón casi por instinto .
En el descanso, Quique Álvarez se vio obligado a mover ficha en la portería. Paulo Gazzaniga no salió tras el descanso por unas molestias en el glúteo . Entró Krapyvtsov, que no jugaba un partido oficial con el Girona desde hacía casi un año. No tuvo demasiado trabajo, pero su presencia añadía incertidumbre a un equipo que ya venía de perder a su portero titular en un momento delicado.
La segunda parte fue un intercambio de golpes sin dueño claro. Cervera movió el banquillo con criterio: entraron Jesús Álvarez para dar control al centro del campo , y más tarde Noel López y Ranos para buscar piernas frescas en ataque. El Tenerife fue claramente de menos a más, y en los últimos veinte minutos tuvo al Girona contra las cuerdas.
El momento más polémico llegó en el tiempo añadido. Noel López se marchó por la izquierda, dejó atrás a su par y puso un centro medido al área. Gallego, otra vez el hombre de las situaciones límite, cabeceó a la red. El Heliodoro estalló. Pero el asistente había levantado la bandera: fuera de juego por pocos centímetros .
Las crónicas coinciden: la decisión fue correcta, aunque dolorosa. «El Girona fue afortunado con una acción final de Enric Gallego, anulada por fuera de juego por pocos centímetros», resume el Diari ARA .
Para el Tenerife, el empate sabe a poco por la forma en que llegó, pero confirma que el equipo está vivo. Cervera lo había avisado en la previa: «No podemos ser un equipo que creamos que vamos a ganar por calidad. O vamos al cien por cien, o tendremos problemas» . El técnico también señaló el problema defensivo: «Ahora mismo no somos fiables defensivamente cuando el partido se vuelve loco» . El gol tempranero de Asprilla fue, una vez más, la prueba de ese diagnóstico.
Para el Girona, es una oportunidad perdida. Comenzó la jornada a seis puntos del ascenso y la termina igual, tras los tropiezos de Eibar y Castellón . Además, la lesión de Gazzaniga abre un debate incómodo en la portería. Los de Quique Álvarez fueron mejores durante media hora, pero se diluyeron después y acabaron pidiendo la hora.




