PRECARIEDAD EN EL SERVICIO DE LIMPIEZA DE INTERIORES DEL AYUNTAMIENTO DE CANDELARIA.

Candelaria, a 24 de enero de 2026.- El servicio de limpieza de interiores del Ayuntamiento de Candelaria se encuentra en un estado de precariedad institucional insostenible, según denuncian los propios trabajadores. Su contrato, que rige las condiciones de empleo y la organización del servicio, lleva técnicamente caducado desde el año 2011, una anomalía que ha persistido durante más de una década pese al crecimiento demográfico y urbano del municipio.
La plantilla, que en los últimos años ha tenido que asumir la carga de trabajo de un municipio en expansión bajo un marco contractual obsoleto, ha decidido alzar la voz públicamente tras agotar la vía del diálogo interno. Denuncian una sucesión de «promesas incumplidas» por parte de la corporación municipal, que les habría garantizado en múltiples ocasiones la renovación y actualización del convenio sin que se materializara ningún avance concreto.
Un contrato anclado en el pasado para un municipio del presente.
El núcleo del conflicto reside en la total desconexión entre la realidad laboral y el marco contractual vigente. El acuerdo, redactado cuando Candelaria era un municipio notablemente diferente, no refleja las necesidades actuales ni la ampliación de competencias y espacios municipales que se han ido incorporando.
«Estamos trabajando con unas condiciones y una organización pensadas para el Candelaria de hace trece años. El pueblo ha cambiado, ha crecido, pero nuestros recursos y nuestro reconocimiento no», explica una de las trabajadoras que prefiere mantener el anonimato. Esta situación genera sobrecarga de trabajo, desorganización en la planificación y una sensación general de desamparo entre la plantilla.
Las demandas de los empleados van más allá de una mejora salarial, apuntando a la dignificación global del servicio:
- Renovación inmediata y real del contrato: Exigen que el Ayuntamiento cumpla finalmente con su obligación y negocie un nuevo convenio colectivo acorde a la realidad municipal de 2024.
- Adecuación del servicio a las necesidades actuales: Demandan una reorganización del trabajo que tenga en cuenta la ampliación del parque de edificios municipales (centros culturales, deportivos, administrativos) y que garantice unos estándares de limpieza y salubridad dignos para la ciudadanía y para ellos mismos.
- Mejora de las condiciones laborales: Esto incluye la revisión de ratios de personal, la actualización de categorías profesionales, la garantía de una correcta dotación de materiales y productos de limpieza, y el establecimiento de protocolos claros que eviten la arbitrariedad.
La denuncia de estos trabajadores pone el foco en un problema de gestión municipal que, en última instancia, afecta a la calidad de un servicio público esencial. Un servicio de limpieza desbordado, desorganizado y con una plantilla desmotivada repercute directamente en el estado de conservación y salubridad de edificios como la Casa Consistorial, la biblioteca, el centro de salud o las dependencias culturales, espacios de uso diario por parte de los vecinos.
«Nos duele ver cómo, por esta situación, a veces no podemos dar el servicio que quisiéramos. Queremos que Candelaria esté limpia y cuidada, porque es nuestro pueblo, pero necesitamos las herramientas y el reconocimiento para hacerlo bien», añade otro empleado.
Los trabajadores han decidido hacer pública su situación para presionar y conseguir lo que las conversaciones a puerta cerrada no han logrado: un compromiso firme y con plazos del gobierno municipal. Han dejado claro que han agotado la paciencia y que exigen acciones inmediatas, no nuevas promesas.
La corporación local se enfrenta así a una prueba de su capacidad de gestión y diálogo social. La resolución de este conflicto, enquistado durante más de una década, no solo será una cuestión de justicia laboral para una plantilla que ha mantenido un servicio clave, sino también un indicador de la voluntad política de modernizar la administración y adaptarla a las necesidades reales de un municipio que no ha dejado de crecer. El reloj, para los trabajadores de la limpieza de Candelaria, ya ha marcado demasiados años de espera.




