EL ENTORNO DE LOS COLEGIOS DE SANTA ANA NECESITA UN PLAN DE LIMPIEZA SERIO.

Candelaria, a 10 de septiembre de 2026.- La imagen de la Calle Padres Dominicos, una de las arterias más transitadas del municipio de Candelaria, dista mucho de la que debería lucir una villa con vocación turística y comercial. Lo que en otros tiempos fue un espacio cuidado y representativo se ha convertido, por la desidia y la falta de un plan de limpieza regular, en un vertedero improvisado donde la basura se acumula durante semanas sin que los servicios municipales parezca que se percaten.
Los vecinos de la zona llevan meses alertando sobre el estado de abandono de la calle y sus aledaños. La calzada, las aceras y los espacios verdes de los alrededores presentan un aspecto deplorable, con bolsas de basura que permanecen días e incluso semanas en el mismo lugar, residuos esparcidos por el suelo y contenedores que rebosan sin que nadie los vacíe. Lo que algunos vecinos describen como «un basurero a cielo abierto» se ha convertido en una estampa cotidiana que afecta tanto a la calidad de vida de los residentes como a la imagen que reciben los visitantes que cada día recorren esta zona del municipio.
«Es una vergüenza», asegura una vecina de la calle que prefiere mantener el anonimato. «Llevamos semanas viendo cómo se acumula la basura en las aceras y nadie hace nada. Los contenedores están desbordados, hay bolsas por todas partes y los espacios verdes están llenos de suciedad. Algunos incluso aprovechan el abandono para convertir este sitio en su vertedero particular».
Un problema que trasciende la calle, y se expande por el barrio de Santa Ana.
La situación de la Calle Padres Dominicos no es un caso aislado. Las quejas por la falta de limpieza en Candelaria se han multiplicado en los últimos años, con vecinos de distintos puntos del municipio denunciando el abandono de espacios públicos, la acumulación de residuos y la falta de mantenimiento de aceras y zonas verdes. El mal estado de multitud de calles y espacios comunes, así como el peligro que representan los solares sin murar, son una constante que los vecinos llevan años reclamando.
El propio Ayuntamiento de Candelaria ha reconocido en varias ocasiones los problemas con el servicio de limpieza. La alcaldesa, Mari Brito, ha denunciado en repetidas ocasiones los incumplimientos de la empresa concesionaria, señalando que «muchos puntos del municipio han quedado sin recogida de basura». Sin embargo, las promesas de mejora se han ido sucediendo sin que la situación se resuelva de forma definitiva.
El servicio de recogida de residuos en Candelaria arrastra problemas desde hace años. Urbaser, la empresa que ha prestado el servicio desde 2001, ha sido objeto de constantes quejas por la falta de medios y los incumplimientos. Tras un largo y tortuoso proceso, en 2024 el Ayuntamiento adjudicó el nuevo contrato a Valoriza Servicios Medioambientales por un importe de más de 21,5 millones de euros y una duración de siete años.
El nuevo contrato prometía una mejora sustancial: aumento de la plantilla en un 50% hasta los 60 trabajadores, renovación de los contenedores, adquisición de 50 vehículos y una mayor frecuencia de recogida. Sin embargo, la realidad es que los vecinos de la Calle Padres Dominicos y de otras zonas del municipio siguen viendo cómo la basura se acumula sin que los servicios de limpieza actúen con la celeridad necesaria.
Necesidad de un plan de limpieza serio y regular.
Lo que ocurre en la Calle Padres Dominicos evidencia una carencia estructural: la falta de un plan de limpieza regular y eficaz que impida que la basura se acumule durante semanas. No basta con prometer mejoras o con adjudicar nuevos contratos si luego no se fiscaliza su cumplimiento. Los vecinos reclaman una presencia más constante de los equipos de limpieza, una mayor frecuencia en el vaciado de contenedores y, sobre todo, que se ponga fin a la impunidad de quienes convierten el espacio público en un vertedero.
Mientras tanto, los vecinos de la Calle Padres Dominicos siguen esperando que el Consistorio y la empresa concesionaria tomen cartas en el asunto. No piden grandes gestos, sino lo mínimo: que sus calles estén limpias, que los contenedores se vacíen con regularidad y que los espacios verdes reciban el mantenimiento que merecen. Porque un municipio que se precie no puede permitirse que una de sus principales vías se convierta en un basurero ante la pasividad de quienes tienen la obligación de mantenerlo limpio.




