Candelaria

CANDELARIA SE DESANGRA POR SUS TUBERÍAS DE AGUA DE ABASTO.

Candelaria, a 11 de febrero de 2026.- La imagen se ha vuelto una rutina exasperante para los vecinos de Igueste de Candelaria: un cartel de «Aviso de Avería», letras rojas marcando cortes de suministro y la sensación de que el servicio básico de agua es, en realidad, un lujo intermitente. Lo ocurrido recientemente en la calle La Piterita y la TF-28 no es un hecho aislado, sino el síntoma de una enfermedad crónica que afecta a toda la medianía del municipio.

Un sistema al límite de la obsolescencia:

La red de abastecimiento de Candelaria, especialmente en sus núcleos más tradicionales y elevados, padece un deterioro estructural que ya no admite más parches. No estamos ante averías fortuitas, sino ante el colapso silencioso de una infraestructura que ha superado con creces su vida útil.

Esta situación genera un efecto dominó de consecuencias nefastas para el ciudadano:

  • Pérdidas de caudal intolerables: En un contexto de emergencia hídrica y sequía pertinaz, resulta casi criminal que litros y litros de agua tratada se pierdan en el subsuelo debido a filtraciones y roturas constantes antes de llegar a los grifos.
  • La política del «parche»: La gestión actual parece centrarse en la reacción en lugar de la prevención. Se reparan tramos de apenas unos metros cuando lo que se requiere es una sustitución integral de las arterias principales.
  • Degradación de la calidad: Cada vez que la red se rompe o pierde presión, aumenta el riesgo de intrusiones y sedimentos, lo que deriva en una bajada notable de la calidad del agua que finalmente llega a los hogares.

Si bien Igueste ha sido el foco reciente de las protestas, el problema es ampliable a toda la medianía. Los núcleos situados por encima de la autopista comparten una orografía complicada y, sobre todo, una red que no ha crecido al mismo ritmo que la población ni las necesidades del siglo XXI.

«No se trata de pedir disculpas por las molestias, se trata de garantizar un derecho básico con infraestructuras dignas.»

La empresa concesionaria y el Ayuntamiento no pueden seguir limitándose a emitir comunicados de cortes programados. La «mejora del servicio» que prometen en sus carteles solo será real cuando se presente un plan de inversión ambicioso que deje de ver el agua como un gasto y empiece a tratarlo como el recurso vital y escaso que es.

Candelaria no puede permitirse seguir perdiendo agua —ni la paciencia de sus vecinos— por unas tuberías que piden a gritos una jubilación. Es hora de que el dinero público se entierre, sí, pero en forma de tuberías nuevas, eficientes y modernas que pongan fin al eterno ciclo de averías en nuestras medianías.

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