CLAVIJO PROHIBIÓ EL ATRAQUE DEL BARCO EN EL PUERTO CANARIO.

Granadilla de Abona, a 10 de mayo de 2026.- El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, ha denegado el permiso de atraque al crucero MV Hondius en Tenerife tras una comparecencia de urgencia en el puerto de Granadilla, desafiando abiertamente la decisión del Ejecutivo central. La negativa, anunciada en la madrugada de este domingo, se produce en un clima de máxima tensión institucional después de días de desencuentros entre ambas administraciones por la gestión del buque, que registra a bordo un brote de hantavirus con tres fallecidos y ocho afectados.
El conflicto ha escalado hasta convertir un episodio sanitario en una crisis política de primera magnitud que enfrenta al Gobierno autonómico (CC-PP) con el central (PSOE-Sumar), y que ha puesto sobre la mesa la tradicional tensión entre Canarias y Madrid en materia de competencias y toma de decisiones.
Bloqueo institucional y deslealtad
Clavijo ha justificado su veto argumentando la falta de información técnica y de transparencia por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. El presidente canario ha denunciado «opacidad» y ha lamentado la inexistencia de informes detallados que garanticen la seguridad de la población local antes de autorizar la llegada del buque. «No tenemos ningún informe técnico que nos diga que el riesgo es cero», ha subrayado el mandatario en sus declaraciones.
La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha respaldado esta lectura al calificar la decisión del Gobierno central como «unilateral y desleal», y ha criticado que la Administración estatal no consultara previamente a las autoridades canarias: «Lo mínimo habría sido convocar una reunión», ha afirmado, denunciando que se enteraron de la decisión «por un comunicado a los medios».
Clavijo ha ido más allá al acusar al Ejecutivo de Sánchez de mantener a Canarias al margen de las negociaciones internacionales con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y ha exigido «lealtad, información y colaboración», junto con una reunión urgente con el presidente del Gobierno para conocer el estado real de los pasajeros, el nivel de contagio y las características de la cepa del virus.
Riesgo de contagios y rechazo a los protocolos estatales
El Ejecutivo regional ha rechazado los protocolos establecidos por el Estado al no existir informes concluyentes que garanticen la seguridad sanitaria de la población tinerfeña. Una de las principales fuentes de controversia ha sido la posibilidad de que roedores infectados desciendan del buque. El presidente canario ha manifestado su preocupación por la naturaleza del virus y ha advertido que «los roedores podrían descender por los costados del barco» durante la noche y representar un riesgo adicional.
Esta posición ha sido calificada de «ridícula» por el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, quien ha censurado la actitud de Clavijo acusándole de «estar haciendo política para boicotear una operación de importancia mundial». En una intervención televisiva, Padilla ha ironizado con la posibilidad de «un ratón infectado saltando de un barco para nadar 200 metros y escalar el muelle para colonizar Tenerife», y ha asegurado que los informes periciales descartan cualquier riesgo real de este tipo: «No hay roedores en el bote, que es nuevo», ha afirmado, recordando que el animal reservorio del hantavirus «es de montaña, no de mar».
Por su parte, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha defendido que la operación cuenta con el respaldo de la OMS y un estricto cumplimiento del Reglamento Sanitario Internacional, insistiendo en que los pasajeros que desembarcarán son asintomáticos y el riesgo de contagio es «remoto».
Problemas logísticos y cronograma incierto
Otro de los motivos centrales que ha esgrimido Clavijo para su veto es la imposibilidad de repatriar en tiempo récord a los cerca de 40 pasajeros que permanecen a bordo. Según el mandatario canario, la solución definitiva pasaba por disponer de más medios aéreos para evacuar al pasaje completo durante la jornada del domingo, evitando una estancia prolongada e incierta del buque en aguas del archipiélago.
El presidente autonómico ha propuesto alternativas concretas que, según afirma, fueron rechazadas por el Ejecutivo central: evacuar a los pasajeros pendientes en un avión del Gobierno de Países Bajos, en una aeronave del Gobierno de España, o incluso enviar un avión militar adicional para agilizar las salidas. Ante la negativa a estas opciones, el mandatario llegó a sugerir que el barco continuara su travesía si la situación de los pasajeros lo permitía, aunque ninguna de estas propuestas fue aceptada.
La falta de coordinación se ha agravado por el hecho de que dos de los vuelos previstos para la repatriación sufrieron retrasos, lo que habría obligado a prolongar las operaciones de desembarco hasta el lunes —una eventualidad que, según fuentes cercanas al conflicto, el presidente canario considera inasumible por el riesgo sanitario y la exposición de la población.
El Estado mueve ficha: imposición del atraque en Granadilla
A pesar del veto de Clavijo, el Gobierno central ha respondido con contundencia y ha impuesto la acogida del buque en el Puerto de Granadilla de Abona antes del mediodía de este domingo. La directora general de la Marina Mercante, Ana Núñez Velasco, ha firmado una resolución administrativa que invoca el artículo 299 de la Ley de Puertos del Estado y de la Marina Mercante para ordenar la entrada del navío por razones de seguridad marítima y sanitaria.
En el texto de la resolución se impone «la acogida del buque MV Hondius en el puerto de la Granadilla, de Tenerife, ya sea mediante fondeo o mediante atraque, como se decida por las autoridades responsables del operativo sanitario». Una vez que el buque atraca en el enclave tinerfeño, el plan de evacuación contempla dos fases críticas: un desembarco controlado bajo estrictas medidas sanitarias y el traslado inmediato de los pasajeros extranjeros al Aeropuerto de Tenerife Sur para su repatriación, mientras que los españoles serán puestos en cuarentena en Madrid.
Resumen de una escalada sin precedentes
La negativa frontal del Ejecutivo canario al atraque del MV Hondius deja en evidencia un profundo desencuentro entre las dos administraciones tanto en el plano sanitario como en la gestión de las competencias y el diálogo institucional. Con el crucero ya en puerto y el operativo en marcha, el pulso entre Clavijo y Sánchez amenaza con agrandar la fractura territorial y dejar en segundo plano el reto real de garantizar la seguridad sanitaria en las islas. Mientras ambos gobiernos se intercambian acusaciones por la falta de transparencia y la imposición unilateral de decisiones, los 140 pasajeros y los 60 tripulantes del Hondius aguardan en vilo la evacuación definitiva en un escenario donde la salud, la política y la logística juegan una partida de altísimo riesgo.




