LA INEFICACIA EN LA GESTIÓN, DEJA OTRA VEZ, SIN AGUA A LA HIDALGA.

Arafo, a 28 de julio de 2026.- Una válvula obstruida que ya se había taponado antes ha vuelto a dejar sin suministro a los vecinos de este barrio, en un nuevo episodio de una interminable serie de cortes que los residentes denuncian como «crónica de una muerte anunciada».
El barrio de La Hidalga, en el municipio tinerfeño de Arafo, ha vuelto a quedarse sin agua. No es la primera vez, ni será la última, si se atiende a la trayectoria de una gestión municipal que los vecinos califican de ineficaz y recurrente. Una válvula obstruida —que ya había sido reparada con anterioridad tras un taponamiento similar— ha sido la excusa técnica de un nuevo corte que deja en evidencia la incapacidad del Ayuntamiento para garantizar el suministro de un bien tan elemental como el agua.
Un problema que se repite hasta la extenuación
La Hidalga, un núcleo poblacional situado a lo largo de la carretera general del sur TF-28, arrastra carencias históricas en materia de abastecimiento y saneamiento. Los vecinos llevan años reclamando soluciones estructurales que pongan fin a los cortes de agua, la falta de presión y la ausencia de un alcantarillado que cubra todas las necesidades del vecindario.
El último episodio, motivado por una válvula obstruida que ya se había taponado con anterioridad, ha vuelto a dejar a los residentes sin el suministro básico. «Esto es la crónica de una muerte anunciada. Sabíamos que volvería a ocurrir, y ha ocurrido», lamentan fuentes vecinales, que denuncian que la reparación realizada en su momento fue un simple parche que no atajó el problema de raíz.
Promesas que no se cumplen
En marzo de 2026, el alcalde de Arafo, Juan Ramón Martín, se reunió con los vecinos del barrio para abordar estas históricas carencias. El encuentro, calificado como «cordial», concluyó con el compromiso del regidor de agilizar los proyectos pendientes. Sin embargo, los residentes se mostraron entonces cautos: «Hay voluntad, pero la vida sigue igual. Nosotros seguimos con los mismos problemas de siempre».
Ese escepticismo no era infundado. Semanas después, el barrio vuelve a estar a secas. Una realidad que confirma el diagnóstico que los propios vecinos ya habían anticipado: de las palabras a los hechos hay un trecho, y en La Hidalga llevan años esperando que ese trecho se acorte.
Un modelo de gestión que promete más cortes
Lo que preocupa no es solo la ausencia de líquido en los grifos, sino un modelo de gestión que parece abocado a repetir los mismos errores. La falta de mantenimiento preventivo, la ausencia de una planificación adecuada y la incapacidad para dotar de infraestructuras modernas a un barrio que crece y se desarrolla han convertido el suministro de agua en un servicio de lotería: nunca se sabe cuándo llegará el siguiente corte.
El barrio de La Hidalga padece del abandono municipal en aspectos básicos como la limpieza o los equipamientos, y el agua no es una excepción. «La Hidalga necesita un zafarrancho de limpieza para poner en orden un barrio abandonado de la desidia y desgana municipal», denunciaba recientemente un medio local. Una desidia que ahora se extiende también a la red de abastecimiento.
Una inversión millonaria que no llega
Paradójicamente, el Ayuntamiento de Arafo y el Cabildo de Tenerife firmaron en septiembre de 2025 un convenio para invertir más de 5 millones de euros en la mejora del saneamiento y abastecimiento en el municipio. El proyecto, que incluye específicamente trabajos en el barrio de La Hidalga y la carretera TF-28, contempla la canalización de agua potable y la construcción de canalizaciones pluviales. La licitación de estas obras se publicó en abril de 2026.
Sin embargo, los vecinos ven estas inversiones con escepticismo. Las obras aún no han comenzado y, mientras tanto, el día a día de La Hidalga sigue marcado por los cortes y las averías. «Mientras llegan esas inversiones, nosotros seguimos sin agua. Y cuando lleguen, quién sabe si resolverán el problema o si será otro parche más», se preguntan los residentes.
La Hidalga vuelve a estar a secas. Y la pregunta que todos los vecinos se hacen es la misma de siempre: ¿hasta cuándo? Mientras el Ayuntamiento no pase de las promesas a los hechos y no aborde de manera integral y definitiva el problema del abastecimiento, los cortes seguirán siendo una constante. Una constante que los residentes de este barrio ya no están dispuestos a tolerar.




