ACABAN LOS ACTOS DEL CARNAVAL DE ESTE DOMINGO CON UN PÚBLICO ENTREGADO A LA ORQUESTA DEL MOMENTO.

Candelaria, a 02 de marzo de 2026.- El Carnaval decía adiós esta noche de forma oficial, pero la meteorología ha querido concederle una prórroga. Lo que debía ser el broche de oro a las fiestas se ha visto alterado por las condiciones atmosféricas, obligando a posponer la esperada Gala de la Reina para este lunes. Sin embargo, la fiesta no ha entendido de cambios de última hora y hoy domingo las calles han vuelto a vibrar con un programa festivo que ha culminado por todo lo alto.
La jornada dominical ha estado marcada por uno de los actos más tradicionales y simbólicos del Carnaval: el Entierro de la Sardina. Como manda la tradición, las calles se han llenado de disfraces, lágrimas de cocodrilo y un ambiente de bullicio que ha precedido a la gran despedida de las carnestolendas. Pero la fiesta no podía terminar sin música, y menos con la actuación del grupo del momento, que ha subido al escenario instalado frente al Ayuntamiento para regalar una noche inolvidable.
Con su pachanga y sus ritmos hispanoamericanos, la orquesta ha conseguido lo imposible: que nadie echara de menos la gala aplazada. El público, completamente entregado, no ha dejado de bailar y cantar al son de los éxitos que suenan sin parar. «¡La mano arriba!», se escuchaba entre la multitud, que ha coreado cada tema con la energía de quien sabe que el Carnaval se vive intensamente hasta el último segundo.
La noche ha transcurrido sin incidentes, con una buena entrada tanto de vecinos como de visitantes que no han querido perderse esta cita con la música y la diversión. El ambiente festivo y familiar ha sido la tónica dominante en un escenario que ha servido de punto de encuentro para todos aquellos que todavía tenían ganas de más fiesta.
Ahora, todas las miradas están puestas en este lunes, cuando el Carnaval recupere su acto central: la Gala de la Reina. El tiempo, que obligó a suspenderla en su día, será el juez que determine si por fin podemos conocer a la nueva soberana de la fiesta. Hasta entonces, el espíritu carnavalero sigue más vivo que nunca, con el recuerdo de una noche de pachanga y ritmo que quedará en la memoria de los asistentes.




