EL CABILDO PLANTEA EL REASFALTADO DE LA TF1 HASTA ARAFO Y LA CREACIÓN DE UN CARRIL BUS – VAO.

Candelaria, a 29 de enero de 2026.- El Cabildo de Tenerife ha sacado a licitación una inversión de 16 millones de euros para rehabilitar el firme de 18.3 km de la TF-1 entre Santa Cruz y el enlace de Arafo, Polígono de Güímar. Esta obra, que aspira a poner fin a una década de parches en la principal autopista del sur, se plantea como el preludio para la futura implantación de un carril Bus-VAO, una medida que ya genera debate sobre su eficacia para descongestionar una vía que soporta más de 70.000 vehículos diarios.
La actuación, aprobada este miércoles en el Consejo de Gobierno insular, reconoce la urgencia de un reasfaltado completo en este tramo. Tras los 30 millones invertidos entre Arico y Fasnia, que modernizaron 24 km, este es «el último gran tramo pendiente», según el Cabildo.
Características de la obra
- Tramo y longitud: Santa Cruz de Tenerife – Enlace de Arafo (Polígono de Güímar). 18.3 km.
- Inversión total: 16 millones de euros.
- Tráfico estimado: Más de 70.000 vehículos diarios.
- Plazo de ejecución: Inicio previsto a finales de 2026. División en dos lotes con plazos de 6 y 12 meses.
Las obras se dividirán en dos lotes para agilizar su ejecución. El primero, con un plazo de 6 meses y un presupuesto de 8.9 millones, cubrirá el tramo desde la capital hasta El Rosario. El segundo, de 12 meses y 7.2 millones, continuará por El Rosario, Candelaria y Arafo.
Los trabajos no se limitarán al asfalto. El proyecto incluye un refuerzo estructural, la instalación de una capa de rodadura drenante para mejorar la adherencia y reducir el ruido, y criterios de sostenibilidad como el uso de árido reciclado. Además, se renovará toda la señalización horizontal y vertical, se instalarán nuevas barreras de seguridad y bandas sonoras en los bordes de la calzada.
La licitación actual sienta las bases técnicas para una segunda fase ya anunciada: la construcción de un carril Bus-VAO en ese mismo tramo. El objetivo oficial es promover el transporte colectivo y de vehículos con alta ocupación para mejorar la fluidez. Sin embargo, esta pretensión se topa con escepticismo entre muchos conductores y expertos en movilidad, quienes recuerdan el fracaso de medidas como los semáforos en la TF-5.
La principal crítica es que destinar un carril para usos específicos en una vía ya saturada podría constreñir aún más la capacidad para el tráfico general. Los 70.000 vehículos diarios generan retenciones constantes, y los opositores a la medida argumentan que, sin una red de transporte público atractiva y eficaz que convenza a los conductores de dejar el coche, el carril VAO podría quedar infrautilizado mientras se agrava la congestión en los demás.
El descontento señala que la solución no pasa solo por restringir carriles, sino por atacar los puntos críticos desde la raíz. Una de las principales demandas es acelerar las mejoras en el Polígono Industrial de Güímar, un nudo que concentra gran parte de la congestión. En este sentido, el Cabildo abrió en agosto de 2025 dos nuevos ramales de acceso y salida con una inversión de 2.9 millones, una obra diseñada para «descongestionar uno de los puntos críticos» por donde pasan 48.000 vehículos.
La otra pata del debate es el transporte público. Los críticos al carril VAO subrayan que la prioridad debería ser crear accesos directos de las guaguas a las paradas, separados del tráfico general, para que el autobús sea una opción más rápida y fiable que el coche particular. Sin esta red eficiente, consideran que cualquier carril exclusivo está condenado a ser un parche costoso e ineficaz.
Los conductores se preguntan si 16 millones de euros en un reasfaltado, necesario y urgente, serán la antesala de otra obra faraónica que, como los semáforos de la TF-5, no resuelva el problema de fondo: una infraestructura viaria que hace años superó su capacidad, y que requiere soluciones integrales de movilidad, no solo de asfalto.




