EL TENERIFE EMPARA EN SABADELL.

Si hay que resumir la actuación del CD Tenerife de anoche con una palabra, esa es «lo de siempre». Visitando al también recién ascendido Sabadell, el Tenerife volvió a dejar escapar puntos en un partido en el que empezó por detrás en el marcador y solo salvó un empate gracias al gol de Enrique Gallego. El 1-1 significa que el equipo acumula ya seis partidos oficiales sin ganar, y este es el tercer 1-1 consecutivo.
El partido: un guion conocido
El Tenerife no empezó mal. El técnico Cervera introdujo cinco cambios en el once inicial, con Roco Jureskin y Kledzalic debutando como titulares, buscando dar frescura al equipo. En los primeros quince minutos, los visitantes dominaron la posesión, con intentos de Gallego y Nacho Gil.
Pero el Sabadell fue tomando el control. En la primera mitad, el conjunto local acumuló tres ocasiones de alto riesgo —incluido un remate al larguero y un despeje sobre la línea— que el portero Dani Martín y el central David Rodríguez lograron evitar por los pelos. Que el Tenerife se marchara al descanso con 0-0 ya era bastante afortunado.
Nada más reanudarse el partido, llegó lo inevitable. A los dos minutos de la segunda parte, el Sabadell sacó una falta lateral y el central Óscar Sanz cabeceó al fondo de la red. Otro gol a balón parado, algo que se ha convertido casi en un programa fijo esta temporada para el Tenerife.
Esta vez la reacción llegó rápido. En el minuto 55, Nacho Gil puso un centro preciso desde la derecha y Gallego remató de cabeza. Es el séptimo gol liguero del veterano de 40 años, que sigue empatado en lo más alto de la tabla de goleadores de Segunda. Aparte de él, el Tenerife apenas tiene producción ofensiva estable.
Dónde están los problemas: dependencia y grietas defensivas
Este empate deja al descubierto dos viejos problemas.
Dependencia excesiva de la conexión «Gil-Gallego» en ataque. Prácticamente todas las acciones peligrosas del equipo salen de esos dos. Nacho Gil firmó nueve centros y Gallego disparó dos veces, ambas a puerta, con un gol. Cuando un rival corta esa vía, el Tenerife apenas encuentra otras formas de marcar. Otros atacantes como Noel López y Gomis sumaron en conjunto solo un disparo a puerta.
La defensa sigue haciendo aguas. Es el sexto partido consecutivo encajando; la última portería a cero se remonta a mediados de septiembre contra el Leganés. La defensa a balón parado es especialmente frágil, y el gol de Sanz llegó otra vez tras una falta. Cervera admitió tras el partido que «permitimos más centros de lo habitual», pero el problema va más allá del número de centros.
La situación de Cervera
En la rueda de prensa posterior, Cervera intentó transmitir calma: «No somos malos, somos un equipo que no pierde». Literalmente es cierto: en las últimas tres jornadas no ha perdido. Pero seis jornadas sin ganar (cuatro empates y dos derrotas) es un bagaje claramente insuficiente para un equipo con aspiraciones de volver a Primera.
Cervera también aludió a la necesidad de rotar, explicando que quitó a Gallego y a Nacho porque «estaban muy cansados». Suena realista, pero también deja entrever cierta resignación: que el ataque de un equipo dependa por completo de un veterano de 40 años y un extremo de 31 evidencia un problema de profundidad de plantilla.
Lo que viene
El Tenerife está en la zona media de Segunda, aún lejos de los puestos de playoff. El próximo domingo recibe al Andorra en casa, un partido que hay que ganar sí o sí —no solo por los puntos, sino para romper esta inercia de empates. Si sigue así, «ni pierde ni gana», el objetivo de la temporada se irá alejando.
El séptimo gol de Gallego salvó al Tenerife una vez más, pero no puede rescatarle todas las semanas. El equipo necesita un segundo goleador, necesita dejar de cavar agujeros en la defensa a balón parado y necesita una victoria para demostrar que «no perder» no es lo mismo que «no tener problemas».




