Güímar

LOS ARTESANOS DEMANDAN RESPETO A SU TRABAJO CON UNA UBICACIÓN FIJA.

Güímar, a 01 de octubre de 2026.- El colectivo de artesanos de arte local que opera en el núcleo de Güímar lleva cinco meses siendo desplazado de un lugar a otro, a merced de los cambios de criterio de la Concejalía de Comercio. No son un estorbo; son la cultura viva del municipio, un polo de atracción de público y merecen el respeto y la estabilidad que se les niega.

Güímar está fallando a sus artistas. Desde hace aproximadamente cinco meses, el colectivo de artesanos de arte local que venía desarrollando su actividad en el núcleo urbano del municipio vive una auténtica odisea. Van de un sitio a otro, sin una ubicación fija, a conveniencia de la Concejalía de Comercio, que parece gestionar su presencia con criterios cambiantes y sin una hoja de ruta clara. Esta situación no solo afecta a su economía, sino que atenta directamente contra la identidad cultural del municipio.

No estamos hablando de puestos comerciales al uso. Hablamos de artesanos de arte local, creadores que trabajan con sus manos y que ofrecen productos únicos, alejados de la producción en serie. Son ceramistas, joyeros, ilustradores, tejedores y un largo etcétera de oficios que representan lo mejor de la artesanía de Güímar. Su presencia en las calles no es un capricho: es un testimonio vivo de nuestra historia y nuestra creatividad.

Un trato que roza el menosprecio institucional

Cinco meses dando tumbos es demasiado tiempo. Es una falta de respeto hacia su esfuerzo y hacia los vecinos que los apoyan. La Concejalía de Comercio tiene la obligación de dar una solución definitiva a esta demanda, no de gestionar la precariedad de un sector que solo pide trabajar en condiciones dignas y con una mínima estabilidad.

No son un estorbo. Esa etiqueta, que algunos parecen querer colgarles, es injusta y falsa. Al contrario: son un activo invaluable. Su presencia en el núcleo de Güímar es un polo de atracción de público que beneficia a todo el comercio de la zona. Los visitantes no vienen solo a comprar; vienen a descubrir el arte local, a conocer a los creadores y a llevarse un pedazo de Güímar hecho a mano. Su capacidad de dinamización es incuestionable.

Una demanda vecinal y una exigencia de respeto

Los vecinos de Güímar también se están pronunciando. La ciudadanía quiere tener a estos artesanos cerca, en un espacio fijo, accesible y bien ubicado, que les permita planificar su actividad y a los ciudadanos saber dónde encontrarlos. La concejalía no puede seguir dando largas ni escudándose en tecnicismos. Debe dar notoriedad a un colectivo que se mueve por y para esta ciudad, que madruga para montar sus puestos y que, con su trabajo, pone en valor la marca Güímar.

Es momento de que la Concejalía de Comercio deje de dar tumbos y se siente a negociar una solución estable. El núcleo de Güímar tiene espacio para ellos, y la voluntad política debe estar a la altura de las circunstancias. Exigimos respeto, un sitio fijo y el reconocimiento que se merece el arte local de nuestro municipio. Los artesanos no son un problema; son parte de la solución para una Güímar más viva, más auténtica y más nuestra.

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