LOS CEUTÍES SE MANIFIESTAN POR LA ESPAÑOLIDAD DE LA CIUDAD AUTÓNOMA Y POR SU SEGURIDAD ANTE EL ABANDONO.

Madrid, a 20 de septiembre de 2026.- Más de 200 vecinos se concentran en el paso fronterizo para impedir la entrada desde Marruecos tras una manifestación que reclama seguridad, fin del «chantaje» marroquí y el fin de la «invasión» que, según los convocantes, ha vaciado la ciudad
La ciudad autónoma de Ceuta vivió este domingo 20 de septiembre una jornada de movilización sin precedentes. Miles de ceutíes se manifestaron para exigir la integridad territorial de España, reclamar seguridad en la ciudad autónoma y denunciar lo que consideran un «chantaje» del Reino alauita hacia una ciudad que, aseguran, «ha visto mermar hasta la extenuación la vida en la ciudad».
La protesta, convocada por vecinos de la ciudad, culminó con un bloqueo en la frontera del Tarajal, donde más de 200 personas se negaron a moverse con el objetivo de impedir que, desde Marruecos, nadie pueda ingresar a España. La tensión se mantuvo en el paso fronterizo mientras los manifestantes coreaban consignas y portaban banderas de España.
Los convocantes describieron una situación crítica en Ceuta: una plaza «sin actividades», donde las familias huyen a la Península y donde la mitad del comercio ya ha colapsado ante lo que describen como una «invasión». Según los organizadores, la ciudad se enfrenta a un vaciamiento progresivo que atribuyen directamente a la presión migratoria y a la política del país vecino.
«Estamos cansados de esta situación y esperamos que desde Marruecos aprendan que España se respeta y Ceuta se defiende», aseguró Mario, uno de los asistentes a la concentración.
Otro de los manifestantes fue más contundente: «Así como ellos nos invadieron, ahora nosotros no les dejamos entrar». Y añadió: «Ceuta será la tumba del sanchismo». El bloqueo de la frontera del Tarajal se convirtió en el punto culminante de la jornada. Los más de 200 vecinos que permanecían en el paso fronterizo mostraron su determinación de no moverse hasta que sus demandas sean escuchadas, en una acción que supone un pulso directo a la política migratoria del Gobierno central.
La movilización refleja el creciente malestar en la ciudad autónoma, donde amplios sectores de la población denuncian falta de recursos, inseguridad y abandono institucional. Los manifestantes exigen medidas contundentes para proteger las fronteras, reactivar la economía local y garantizar la convivencia en una ciudad que, según ellos, «se muere».
La jornada concluyó sin incidentes graves, aunque la frontera permaneció bloqueada por los concentrados, que prometieron mantener la protesta hasta que sus reivindicaciones obtengan respuesta.




