LA NOCHE EN BLANCO SUPERA LAS PREVISIONES DE ASISTENCIA.

Arafo, a 23 de agosto de 2026.- La Villa de Arafo vivió este pasado sábado 22 de agosto una de sus noches más esperadas del verano. La Fiesta de Blanco, incluida en el programa de las Fiestas Patronales en honor a San Juan Degollado, San Agustín y San Bernardo, congregó a más de medio millar de vecinos y visitantes en la plaza de San Juan Degollado, que se vistió de gala —y de blanco— para acoger una velada inolvidable.
Pese al bonchaso (atasco) registrado en la zona de El Puertito —una de las vías de acceso habituales al municipio—, el público no faltó a la cita y respondió de forma masiva, llenando la plaza desde primera hora. La organización había recomendado llegar temprano ante la previsión de una gran afluencia, y el consejo no fue en vano: el ambiente festivo y la buena gente convirtieron la noche en un éxito sin precedentes.
Música, baile y sabor caribeño
El cartel de esta edición apostó por una fusión de ritmos latinos, son cubano, salsa, timba y música tradicional canaria, con un elenco de artistas que hizo las delicias de público de todas las edades. Los asistentes disfrutaron durante siete horas de las actuaciones de grupos como Bilongo y Acontra, que pusieron a bailar a todos con los ritmos más caribeños.
El espectáculo arrancó a las 18:00 horas con la muestra de cultura cubana, que incluyó mojitos, puros habanos y talleres de baile. Más tarde, el escenario acogió a grandes voces como Yeray Rodríguez, Ernesto Da Silva y Gustavo Colina en el homenaje «Abrazo a Venezuela», y la fiesta continuó con la energía desbordante de Varadero 103, el clásico son cubano de los Septeto Boyeros y la tradición canaria de los Troveros de Asieta. Para cerrar, el Dj Afrokan puso el broche de oro con una sesión de música urbana y latina que alargó la noche hasta bien entrada la madrugada.
Gastronomía y buen rollo en una noche sin incidentes
La oferta gastronómica también fue uno de los grandes atractivos de la velada. Los asistentes pudieron degustar propuestas culinarias que acompañaron a la perfección el ambiente festivo, creando un maridaje perfecto entre sabor, música y alegría.
El lema de la noche —acudir vestidos de blanco— no fue casual: la plaza se convirtió en un mar de luz bajo las estrellas, una estampa visual única que, en palabras de la organización, «es una forma de unificar, de crear comunidad y de darle un toque mágico a una noche que ya de por sí lo es».
A pesar de la masiva afluencia y de las complicaciones de tráfico en los accesos, la velada transcurrió sin incidentes destacables. El buen rollo, la convivencia y el espíritu festivo de los vecinos y visitantes fueron los verdaderos protagonistas de una noche que quedará en el recuerdo de todos los que se sumaron a esta cita ineludible del verano en Arafo.




