ESPAÑA SE EMPOBRECE MÁS QUE NUNCA Y EL PANORAMA ES SOMBRÍO.

Candelaria, a 24 de agosto de 2026.- La realidad económica de los españoles ha empeorado de forma dramática en los últimos años. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa AROPE –el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social– se situó en el 25,7% en 2025. Esta cifra supone un nuevo máximo histórico desde el fin de la dictadura y representa un retroceso de más de nueve puntos porcentuales respecto al 16,0% con el que el Gobierno de Mariano Rajoy dejó el indicador en 2018.
El dato, incluido en la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) del INE, confirma una tendencia preocupante: más de 12 millones de personas se encuentran en situación de vulnerabilidad en España. Un alarmante 59,4% de mujeres y un 66,3% de hombres en riesgo de pobreza. La pobreza infantil, además, supera ya el 29%.
Radiografía de un empobrecimiento anunciado.
El incremento de la masa monetaria y la inflación acumulada han sido dos de los principales factores que explican esta deriva. La inflación media en 2025 se situó en el 2,7%, mientras que el IPC general alcanzó el 2,9% en diciembre de ese mismo año. Unos precios al alza que, unidos a la carestía generalizada, han encarecido el acceso a bienes y servicios básicos para millones de hogares.
A la inflación se suma el descomunal incremento de la deuda pública. España cerró 2025 con un endeudamiento que rozó los 1,7 billones de euros, una cifra récord absoluta, aunque el porcentaje sobre el PIB se redujo ligeramente hasta el 100,7%. El déficit público, por su parte, se situó en el 2,2% del PIB. El servicio de esta deuda hipoteca el futuro de las próximas generaciones y limita la capacidad del Estado para invertir en políticas que generen crecimiento y empleo de calidad.
El descenso del PIB per cápita es otro de los síntomas de la debilidad estructural de la economía española. En 2025, el PIB per cápita se situó en 34.210 euros, una cifra que, ajustada por capacidad de compra, se mantiene ocho puntos por debajo de la media de la Unión Europea. España agranda así la brecha con sus socios comunitarios.
Baja productividad y dependencia europea.
La baja productividad es el talón de Aquiles de la economía española. Aunque la productividad por hora trabajada creció un 1% anual en el periodo 2022-2025, el aumento es insuficiente para cerrar la brecha con Europa. La productividad por trabajador cayó en 2025 hasta su nivel más bajo en tres años, lo que lastra la competitividad del país y condena a los trabajadores a salarios más bajos.
Esta situación de debilidad económica sitúa a España, una vez más, como merecedora de los fondos de Cohesión de la Unión Europea. Con una dotación de 35.562 millones de euros para el periodo 2021-2027, España es el tercer mayor beneficiario de estos fondos. Una dependencia que, lejos de resolverse, se cronifica y evidencia la incapacidad del país para generar riqueza por sí mismo.
Un futuro sin oportunidades
El escenario que se dibuja es desolador. Los españoles de hoy vivirán peor que sus padres. Las políticas de expansión del gasto público, lejos de revertir la situación, incrementan la deuda y repercutirán en un empobrecimiento aún mayor para los ciudadanos del mañana.
Una generación entera se está acostumbrando a las subvenciones públicas, al desempleo y a la falta de oportunidades en su día a día. La economía de la dependencia sustituye a la economía del esfuerzo y el trabajo. El empleo que se crea es, en muchos casos, precario y de baja cualificación, lo que perpetúa el círculo vicioso de la pobreza.
Más allá de los colores políticos
Los datos del INE no engañan. La tasa AROPE ha pasado del 16,0% en 2018 al 25,7% en 2025, un incremento de 9,7 puntos porcentuales durante los gobiernos de Pedro Sánchez. Una evolución que contrasta con la de etapas anteriores: con Aznar la tasa cayó del 20,1% al 11,3%; con Zapatero subió al 20,4%; con Rajoy volvió a bajar al 16,0%. .
Lo que importa no es el color político del gobernante, sino cómo viven los españoles. Y los datos son concluyentes: España está más pobre, más endeudada y más dependiente que nunca. El presente es sombrío y el futuro, si no se cambia el rumbo, lo es aún más.
