Candelaria

LA VIRGEN RECIBE A SUS HIJOS EN LA NOCHE DE ESTE 14 DE AGOSTO.

Candelaria, a 14 de agosto de 2026.- La Villa Mariana de Candelaria ha vivido este viernes, 14 de agosto, una de sus noches más mágicas y emocionantes con la tradicional procesión de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias. Miles de fieles, peregrinos llegados de todos los rincones del Archipiélago y representaciones históricas han convertido las calles del municipio en un mar de devoción, música y tradición que ha culminado con un espectáculo de fuegos artificiales que no ha defraudado a nadie.


Una salida solemne bajo el cielo de la Villa Mariana

Puntual a las 19:15 horas, la imagen de la Virgen de Candelaria ha traspasado las puertas de la Basílica para iniciar su recorrido procesional. El sonido de la Banda de Música Las Candelas, que este año celebra su 50 aniversario, ha marcado el compás de una comitiva que ha avanzado entre el fervor popular y el calor de una noche de agosto que parecía hecha a medida para la ocasión.

Los acordes de la banda han servido como banda sonora para un cortejo que ha reunido a peregrinos de toda la isla, muchos de ellos llegados a pie tras recorrer durante horas los caminos de Tenerife, manteniendo viva una tradición que se remonta a los tiempos de los antiguos menceyes. Familias enteras, jóvenes y mayores, todos unidos por un mismo sentimiento: rendir homenaje a la Morenita.


Los Guanches de Candelaria y el rito ancestral

Uno de los momentos más esperados y singulares de la noche ha tenido lugar en el recinto situado junto al Ayuntamiento, donde el Colectivo Guanches de Candelaria ha representado el histórico hallazgo de la imagen de la Virgen. La escenificación del rito ancestral, que narra cómo los antiguos pobladores de la isla encontraron a la Morenita en las costas de Candelaria, ha sido interpretada con una fidelidad que ha emocionado a los presentes.

La lectura del guion ha corrido a cargo de las voces de Luisa Machado y José Luis de Madariaga, mientras que la representación ha contado con la participación activa de los miembros del colectivo, ataviados con sus tradicionales pieles y elementos simbólicos. Un viaje en el tiempo que ha recordado a todos los asistentes las raíces profundas de esta celebración, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.


El corazón de la noche: el acto frente al Ayuntamiento

El espacio habilitado frente al Consistorio se ha convertido en el epicentro emocional de la velada. Allí, tras la ceremonia guanche y el regreso de la procesión desde El Pozo, se ha vivido uno de los instantes más íntimos y conmovedores de toda la noche. Ante una plaza abarrotada que apenas dejaba espacio para un alfiler, se han interpretado varias canciones con alegorías a la Virgen, creando una atmósfera de recogimiento y devoción difícil de olvidar.

Las actuaciones musicales han sido protagonizadas por Alba Fariña y Fernando Santana, cuyas voces han llenado el aire de melodías dedicadas a la Patrona de Canarias. Pero si hubo un momento que hizo contener el aliento a los miles de asistentes, ese fue la intervención del incombustible Chago Melián.


Chago Melián: el colofón de una noche inolvidable

El artista, fiel a su cita con la tradición, ha subido al escenario para poner el broche de oro a la velada. Con su característica voz y su inconfundible estilo, Melián ha entonado el tradicional ‘Ave María’, un momento de profunda espiritualidad que ha hecho vibrar a todos los presentes. Las notas de esta plegaria se han elevado al cielo de Candelaria como un susurro colectivo de fe.

Pero el momento culminante ha llegado cuando el artista ha interpretado el ya mítico ‘Mi tierra guanche’, un himno oficioso que se ha convertido en el canto identitario de estas fiestas. La letra, que habla del amor a la tierra y a sus tradiciones, ha sido coreada por miles de voces que se han unido en un emotivo coro. «Bendita mi tierra guanche», ha cantado Melián, y el público ha respondido con la misma pasión, convirtiendo la plaza en un solo latido.


Las palabras del Prior de la Basílica

Tras las actuaciones musicales, el Prior de la Basílica de Candelaria, Juan Manuel Martínez Corral, ha tomado la palabra para dirigirse a la multitud. En un ambiente de respetuoso silencio, el rector ha saludado a los fieles y ha recordado el verdadero significado de esta celebración: un encuentro entre el pueblo y su Patrona, un momento de gracia y de renovación de la fe.

Esta noche no es solo tradición, es encuentro con nuestra historia y se ha recorado a los que no están, especialmente a los enfermos, ha señalado el prior, quien ha agradecido la presencia de los miles de peregrinos que, a pesar del cansancio y las largas caminatas, han querido estar junto a la Virgen en su noche más especial. Sus palabras han sido acogidas con un cálido aplauso y han servido para poner en perspectiva la grandeza de este evento.


La vuelta de la Patrona a su Santuario

Tras el emotivo acto frente al Ayuntamiento, la procesión ha reanudado su camino de regreso hacia la Basílica. La imagen de la Virgen, portada a hombros por los devotos, ha avanzado entre un mar de pañuelos blancos y vítores, mientras la Banda Las Candelas interpretaba marchas procesionales que acompañaban el lento y solemne caminar de la comitiva.

El templo ha permanecido abierto durante toda la noche, con el rezo del santo Rosario cada hora, para acoger a los peregrinos que han querido velar a su Patrona. La fe y la devoción se han respirado en cada rincón de la Villa Mariana, en una noche que ha quedado grabada en el corazón de todos los asistentes.


Un castillo de fuegos artificiales que no defraudó

El broche de oro de la jornada ha llegado con la esperada exhibición de fuegos artificiales desde el muelle de Candelaria. Y, como era de esperar, el espectáculo pirotécnico no ha defraudado. Durante varios minutos, el cielo se ha iluminado con una cascada de colores, trazando figuras y estelas que han arrancado ovaciones y aplausos de los miles de personas congregadas en la costa.

Los cohetes, las palomas y las bengalas han pintado el firmamento de tonos dorados, plateados y azules, creando un marco celestial que parecía bendecir la noche. «Ha sido el mejor castillo que recuerdo», comentaban algunos vecinos, mientras otros no podían contener la emoción al ver cómo la pólvora y la luz rendían homenaje a la Morenita en su noche grande.


Una noche para la historia

Candelaria ha vuelto a demostrar que la devoción a su Patrona sigue más viva que nunca. La fusión de tradición, fe, música y cultura ha convertido este 14 de agosto en una noche inolvidable para los miles de peregrinos y fieles que han querido acompañar a la Virgen en su recorrido procesional.

La organización, el esfuerzo de los colectivos participantes y, sobre todo, la entrega de un pueblo que ama a su Patrona han hecho posible que una vez más la Villa Mariana brille con luz propia. La noche ha concluido con el regreso de la imagen a su Santuario, pero el recuerdo de esta velada perdurará en la memoria de todos los que tuvieron el privilegio de vivirla.

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