LAS BARANDILLAS DEL APARCAMIENTO PUEDEN DEGENERAR EN ACCIDENTES.

Candelaria, a 14 de mayo de 2026.- El salitre corroe la estructura metálica situada junto al litoral, justo donde se concentran miles de personas durante eventos multitudinarios como el Carnaval o el Baile de Magos. Vecinos y responsables municipales alertan del riesgo de accidentes
El aparcamiento situado frente al Ayuntamiento de Candelaria, un espacio privilegiado con vistas al mar, es cada vez más el escenario de grandes eventos populares. Carnavales, bailes de magos, conciertos y concentraciones reúnen a miles de personas a lo largo del año en esta céntrica zona. Sin embargo, una anomalía estructural amenaza con convertir la fiesta en tragedia: el progresivo deterioro de la baranda metálica que bordea todo el recinto, severamente afectada por la acción corrosiva del mar y el salitre.
Un peligro a simple vista
Quienes transitan a diario por el lugar han podido comprobar cómo, con el paso de los meses, la baranda presenta signos evidentes de oxidación, desprendimiento de pintura y, en algunos tramos, pérdida de rigidez. El constante impacto del viento cargado de sal, característico de la costa candelariera, ha ido minando la integridad del metal, reduciendo su capacidad de sujeción y seguridad.
“Esa baranda es la única separación entre la acera y el cantil. Si alguien se apoya y cede, la caída podría ser gravísima”, advierte un vecino de la localidad que prefiere mantener el anonimato. El temor no es infundado: durante eventos como el Baile de Magos o los concursos de murgas, centenares de personas se agolpan junto a la baranda para ver las actuaciones o esperar la salida de las comparsas, sin ser conscientes del estado real de la estructura.
La anomalía: se usa más, pero se cuida menos
Irónicamente, mientras el espacio se ha convertido en un escenario privilegiado para las grandes citas del calendario festivo (incluyendo el reciente Carnaval y el próximo Baile de Magos), la baranda no ha recibido el mantenimiento necesario. El contraste entre el auge de usos y el deterioro físico es evidente.
Fuentes consultadas apuntan que es probable que el Ayuntamiento acometa una reparación urgente con motivo del próximo Baile de Magos, una de las citas que más público congrega. No obstante, desde la ciudadanía se reclama ir más allá de un parche estético o puntual.
Petición ciudadana: inspección completa y vallas de seguridad
Ante la magnitud del riesgo, varios colectivos vecinales y asiduos a los eventos plantean dos medidas inmediatas:
- Realizar una inspección técnica visual en todo el recorrido de la baranda, especialmente en los tramos más próximos al mar, para evaluar el alcance real de la corrosión y determinar si es necesaria una sustitución integral o solo reparaciones localizadas.
- Instalar vallas de plástico (tipo valla de obra o contención) a lo largo de toda la acera que linda con la costa como medida preventiva provisional. Estas vallas podrían colocarse días antes de cada evento y retirarse después, creando un doble perímetro de seguridad que impida que el público se apoye directamente sobre la baranda metálica.
“Miles de personas pasan junto a esa baranda cada fin de semana, y cuando hay eventos, la concentración es masiva. Lo más responsable sería no esperar a que ocurra una desgracia. Un simple apoyo podría ser fatal”, señala otro residente habitual del entorno.
Postura municipal
Consultado el Ayuntamiento de Candelaria, fuentes municipales han reconocido que conocen el deterioro de la baranda y que se están estudiando soluciones. No obstante, no han confirmado una fecha concreta para iniciar las reparaciones, aunque se da por hecho que antes de la celebración del próximo Baile de Magos se actuará de alguna manera.
Desde la concejalía de Fiestas se recuerda que durante los eventos se refuerza la vigilancia y se instala vallado perimetral en algunos puntos, pero admiten que la baranda no ha sido objeto de una revisión extraordinaria en los últimos meses.
Una demanda sensata y urgente
La petición de instalar vallas de plástico provisionales no es exagerada, sino una medida de prevención básica en cualquier espacio público con riesgo de caída. Además, permitiría mantener los eventos sin sobresaltos mientras se ejecuta una solución definitiva.
Mientras tanto, la baranda del aparcamiento frente al Ayuntamiento de Candelaria sigue allí, erosionándose día a día, a escasos centímetros de miles de personas que confían en ella sin saber que, quizás, ya no aguantaría un mal apoyo.
No se trata de alarmar, sino de prevenir. Como reza el refrán: más vale prevenir que lamentar.




