INVOLCÁN REPITE QUE CON LOS ACTUALES DATOS, NO HAY RIESGO DE ERUPCIÓN EN TENERIFE.

Santa Cruz de Tenerife, a 25 de febrero de 2026.- El Instituto Volcanológico de Canarias insiste en la necesidad de comunicar con rigor científico ante el reciente repunte de actividad sísmica en la isla
En los últimos días, la isla de Tenerife ha vuelto a ser noticia por el registro de diversas señales sísmicas en su territorio. Como suele ocurrir cada vez que los sismógrafos detectan movimiento en el archipiélago, no han tardado en aparecer titulares alarmistas en algunos medios escritos tradicionales de la isla, generando inquietud entre la población.
Sin embargo, desde el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) lanzan un mensaje de tranquilidad: NO existe ningún indicio de erupción inminente. Las autoridades y organismos científicos competentes mantienen activados sus protocolos de seguimiento, pero la situación se encuentra dentro de la normalidad para un territorio volcánicamente activo. Así, el semáforo volcánico continúa en Nivel Verde, lo que significa que la población puede desarrollar su vida con total normalidad.
Tenerife es una isla cuyo origen y modelado del paisaje se debe precisamente a la actividad volcánica. Aunque la imagen del Teide-Pico Viejo domina el skyline insular y funciona como un recordatorio constante de nuestra geografía, la historia eruptiva reciente de la isla se ha desarrollado principalmente a lo largo de sus dorsales volcánicas.
Muchas de las erupciones registradas en época histórica no se originaron directamente en el complejo central, sino en centros eruptivos monogenéticos. Este tipo de volcanismo es el más común en las Islas Canarias y se caracteriza por erupciones relativamente localizadas, alimentadas por magma que asciende directamente desde el manto, y que rara vez reactivan el mismo punto eruptivo.
Precisamente, la historia eruptiva de Tenerife nos demuestra esta realidad. Entre las erupciones documentadas en la isla se encuentran:
- Boca Cangrejo (1492)
- Siete Fuentes, Fasnia y Arenas Negras (1704–1705)
- Garachico o Trevejos (1706)
- Chahorra (1798)
- Chinyero (1909), esta última la más reciente registrada en la isla
Todos estos eventos surgieron en puntos alejados del actual Parque Nacional del Teide, en dorsales y zonas periféricas, demostrando que la actividad volcánica en Tenerife no entiende de centralismos geológicos.
Desde este mediollevamos tiempo insistiendo en la necesidad de que los medios de comunicación tradicionales abandonen el sensacionalismo y apuesten por el rigor científico. La volcanología no es una ciencia exacta, pero Canarias cuenta con uno de los sistemas de vigilancia más avanzados del mundo.
Vivir en una isla volcánica implica convivir con cierta actividad sísmica. El reto no es alarmar a cada señal, sino educar a la población para que entienda que los terremotos no siempre son sinónimo de peligro inminente. El semáforo verde no significa que no pase nada; significa que los científicos están vigilando y que, por ahora, todo sigue dentro de los parámetros esperables.
Porque el volcán no es la noticia; la noticia es no estar preparados para entenderlo.




