AVANCES EN LIMPIEZA, PERO QUEDA MUCHO POR HACER.

Güímar, a 09 de marzo de 2026.- El municipio de Güímar, y muy especialmente su fachada costera en El Puertito, respira un cierto alivio en materia de limpieza viaria. El cambio de ubicación de los contenedores y una mejora evidente en el mantenimiento diario son realidades que los vecinos comienzan a notar. Sin embargo, desde la ciudadanía se alza una voz clara: los avances son bienvenidos, pero todavía queda mucho por hacer para que la imagen del pueblo esté a la altura de lo que merece.
Quien recorre estos días las calles de Güímar observa un pequeño pero significativo cambio. La reordenación de los puntos de recogida de basura ha contribuido a aliviar algunas zonas que tradicionalmente acumulaban suciedad y malos olores. En El Puertito de Güímar, ese núcleo costero con encanto marinero que tantos visitantes atrae, la mejora también se percibe, aunque con cuentagotas. La localidad, que en fines de semana y temporada alta multiplica su población, requiere de una atención mucho más meticulosa.
«Esto merece un zafarrancho de limpieza en condiciones», coinciden los vecinos de la zona. Y no les falta razón. El Puertito necesita un plan de choque metódico y, sobre todo, frecuente. No basta con actuaciones puntuales; la costa requiere de un mantenimiento sistemático que aborde no solo la recogida de residuos, sino también el baldeo de calles, el mantenimiento de imbornales y la limpieza del litoral. En los pequeños gestos está la mejora sustancial, y eso pasa por barrer a menudo, vaciar papeleras antes de que rebosen y prestar atención a los rincones que el ojo visitante siempre termina fotografiando.
La mirada puesta en el modelo Candelaria
Esta situación invita inevitablemente a la comparación con el municipio vecino. Y es que, mientras Güímar mantiene los tradicionales contenedores de basura que en ocasiones desentonan en el paisaje y generan problemas de olores, Candelaria ha apostado decididamente por un modelo mucho más avanzado.
El Ayuntamiento de Candelaria ha puesto en marcha un ambicioso plan de modernización del servicio de recogida de residuos que incluye la incorporación de cuatro nuevos camiones automatizados de carga bilateral y más de 500 contenedores de gran capacidad . Estos nuevos depósitos, que aumentan su volumen de los tradicionales 800 litros a 3.200 litros, no solo permiten una mayor capacidad de almacenamiento, sino que están diseñados para ser más accesibles, reducir los malos olores y minimizar la presencia de roedores .
Es una pena, piensan muchos, que el anterior grupo de gobierno de Güímar no apostara por este tipo de soluciones cuando se planificó el servicio. Los nuevos modelos que ahora desarrolla Candelaria, con sistemas de carga bilateral y contenedores soterrados o de alta capacidad, aseguran no solo una imagen más limpia del municipio, sino también una mayor eficiencia operativa y, lo que es más importante, una disminución drástica de las plagas de roedores que tanto preocupan en zonas costeras y de restauración .
Una oportunidad para retomar el camino
La buena noticia es que nunca es tarde para rectificar. Güímar tiene ante sí la oportunidad de aprender de las buenas prácticas del vecino y aplicar un modelo similar. El nuevo contrato de Candelaria, adjudicado a la empresa Valoriza con una inversión de más de 1,8 millones de euros, no solo ha renovado la flota de vehículos, sino que ha incrementado las frecuencias de recogida hasta hacerlas diarias en las zonas de mayor afluencia, e incluso cuatro veces por semana para la recogida selectiva .
Además, el plan candelariero incluye tareas que hasta ahora parecían olvidadas: limpieza de barrancos, alcorques, playas y desbroce de solares municipales, con personal específico asignado de lunes a viernes . Eso es precisamente lo que necesita El Puertito: una mirada integral que no se limite a vaciar contenedores, sino que cuide cada rincón del paisaje costero.
Mientras llega ese ansiado salto de calidad, los vecinos agradecen los pequeños pasos. La reubicación de contenedores y el mantenimiento más frecuente ya se notan. Pero El Puertito de Güímar, con su encanto y su potencial turístico, merece mucho más. Merece ese zafarrancho de limpieza metódico y constante. Merece contenedores dignos de un siglo XXI que ya está aquí. Y merece, sobre todo, que los pequeños gestos dejen de ser la excepción para convertirse en la regla.




