LAS LLUVIAS MUESTRAN LA MEJOR CARA DEL PARQUE PIRÁMIDES DE GÜÍMAR.

Güímar, a 09 de febrero de 2026.- Tras las últimas lluvias caídas a finales de enero, el Espacio Pirámides de Güímar ha experimentado una transformación espectacular. El icónico paisaje, ya de por sí cautivador, se viste ahora con su atuendo más fresco y exuberante, demostrando una vez más cómo los fenómenos naturales realzan la belleza de este enclave único en el sur de Tenerife.
Un Manantial de Verde que Renueva el Alma del Lugar
Güímar, a 09 de febrero de 2026.- Gracias a las precipitaciones de estos días, tanto la zona arqueológica que alberga las misteriosas pirámides escalonadas como extensas áreas del Jardín Botánico adyacente, han cobrado una vida nueva. Desde la perspectiva aérea, el panorama se muestra más verde, más vivo y lleno de matices que solo el agua del cielo puede proporcionar.
Aunque el equipo del parque mantiene un cuidado constante y una irrigación regular para preservar su valioso patrimonio botánico y cultural, nada puede igualar el efecto revitalizador de la lluvia alimentando la tierra de forma natural. Es un proceso que imbuye al suelo de una vitalidad distinta, despertando a la flora de una manera especial.
En esta época, el entorno del complejo está especialmente frondoso. Numerosas plantas y árboles del jardín botánico, así como la vegetación autóctona que enmarca las pirámides, muestran ahora sus flores y un follaje más intenso. Es un momento en el que se percibe una energía renovada en cada rincón, una sensación de plenitud que invita al paseo y a la contemplación.
El contraste entre las siluetas geométricas y ancestrales de las pirámides y el manto verde y florido que las rodea crea una escena de una belleza singular, donde la historia y la naturaleza dialogan en perfecta armonía.
Las imágenes aéreas, aunque impresionantes, solo capturan una parte de la magia que se vive en el terreno. La experiencia completa en Pirámides de Güímar guarda mucho más por descubrir: desde los secretos que esconden sus construcciones y el Museo Casa Chacona, hasta la fascinante ruta al aire libre de Plantas Venenosas o las exposiciones temporales.
Este renacer verde es, por tanto, una oportunidad perfecta para visitar el parque. Es el momento de recorrer sus senderos respirando el aire limpio y húmedo, de admirar cómo la lluvia ha enriquecido cada tonalidad del jardín y de reflexionar sobre el paisaje que tanto cautivó a su fundador, Thor Heyerdahl.
La lluvia no ha limpiado solo la tierra; ha pulido la esencia de este espacio, invitándonos a redescubrirlo con ojos nuevos. Pirámides de Güímar brilla, una vez más, bajo el manto generoso del invierno canario.




