EL CABILDO PREPARA LA ISLA DE TENERIFE PARA UNA NUEVA GESTIÓN DEL AGUA.

candelaria, a 12 de enero de 2026.- Aunque este invierno ha traído lluvias generosas a Tenerife, el Cabildo Insular mira más allá del temporal y proyecta un futuro marcado por la «carencia del líquido elemento». El fantasma de la sequía, aunque atenuado, no se ha disipado. La gestión del agua se ha consolidado como el eje estratégico fundamental del periodo, con una inversión sin precedentes y una planificación que busca blindar la isla frente a un clima cada vez más impredecible.
La Emergencia Hídrica: una medida excepcional con resultados tangibles.
En mayo de 2024, el Cabildo de Tenerife decretó la Declaración de Emergencia Hídrica (DEH), una respuesta contundente a una sequía extrema que se extendía desde hacía 200 semanas. Esta medida activó un paquete de 75 medidas inmediatas diseñadas para prevenir el desabastecimiento.
Los resultados son palpables: la presidenta insular, Rosa Dávila, ha destacado que «las medidas desarrolladas han permitido superar dos veranos consecutivos sin restricciones de agua en Tenerife». La producción de agua se ha incrementado en más de 8.000 metros cúbicos diarios desde el inicio de la emergencia, alcanzando una capacidad adicional de 34.497 m³/día. La previsión es llegar a casi 54.000 metros cúbicos diarios antes del 31 de diciembre de 2025, lo que prácticamente triplicaría la capacidad disponible cuando se decretó la emergencia.
A pesar de las recientes lluvias y nevadas, que han llevado a las balsas de Balten a superar el 41% de su capacidad, la corporación insular mantiene la prórroga de la DEH al menos hasta finales de febrero de 2026. El objetivo es «consolidar las medidas que estamos desarrollando», según la consejera Blanca Pérez, quien subraya que, aunque los riesgos son menores, es necesario asegurar la estabilización de nuevas infraestructuras.
Inversión masiva y transformación de infraestructuras.
La respuesta a la crisis ha sido una inyección histórica de recursos. Solo en los últimos dos años, el Cabildo ha invertido 1.200 millones de euros en medio natural, sostenibilidad, emergencias y agua, una cifra equivalente a su presupuesto anual completo. Esta inversión se canaliza a través de proyectos concretos en toda la geografía insular:
- Sistemas Comarcales: Se está trabajando en los sistemas de Granadilla, Arona-Adeje, Valle de Güímar y La Orotava, con la meta de garantizar una isla con vertido cero antes de 2030.
- El caso del Valle de Güímar: Este proyecto emblemático concentra una inversión de más de 40 millones de euros para resolver un problema histórico. La puesta en marcha de la nueva Estación Depuradora de Aguas Residuales Urbanas (EDARU) del Polígono Industrial, con capacidad para tratar 7.500 m³ al día, es un paso clave. El alcalde de Güímar, Gustavo Pérez, señaló que «la parte central del casco ya ha dejado de verter agua al mar».
- Nuevas desaladoras: Para garantizar el suministro en zonas de alta demanda, se ha aprobado una subvención de 5 millones de euros para una desaladora portátil en Puerto de la Cruz, con capacidad para producir 2.800 m³ diarios.
- Modernización integral: Las inversiones también abarcan la remodelación del Complejo Ambiental de Tenerife y la transformación de las plantas de transferencia, con una inversión global que puede superar los 700 millones de euros en los próximos años.
Planificación de futuro: el nuevo Plan Hidrológico 2027-2033.
Más allá de la emergencia, el Cabildo ha iniciado el proceso de revisión del Plan Hidrológico de Tenerife para el periodo 2027-2033, un documento marco que guiará la gestión sostenible del agua en la isla.
La consejera Blanca Pérez destaca que el plan debe abordar «el binomio agua-energía», dado que la dependencia de aguas desaladas y regeneradas hace del coste energético un factor crítico para el precio final. El proceso incluirá 18 meses de consulta y participación pública, buscando integrar las necesidades de todos los sectores.
Paralelamente, se ha presentado la Revisión de la Evaluación Preliminar del Riesgo de Inundación, actualizando las herramientas para mitigar los efectos de fenómenos meteorológicos extremos, cuya incidencia se ve agravada por el cambio climático.
Un modelo de gestión colaborativa: la Mesa de la Sequía.
La gestión de esta crisis y su planificación futura se articula a través de la Mesa de la Sequía, un órgano colegiado creado específicamente para el seguimiento de la DEH. Esta mesa reúne a un amplio espectro de actores: representantes de todos los ayuntamientos, consorcios, empresas públicas, organizaciones agrarias, empresariales, sindicales, el Gobierno de Canarias y, de manera destacada, un representante de los agricultores por cada una de las nueve comarcas hidráulicas de la isla.
Este modelo de gobernanza colaborativa ha sido fundamental para coordinar esfuerzos y aplicar las 75 medidas de manera eficaz en todo el territorio.
Conclusión: Entre el alivio y la prudencia.
Tenerife se encuentra en un punto de inflexión. Las lluvias recientes y el éxito en evitar restricciones durante dos veranos consecutivos son motivos de alivio, pero no de complacencia. La prórroga de la emergencia hídrica, las multimillonarias inversiones en curso y la elaboración de un nuevo plan hidrológico evidencian que las instituciones son conscientes de que la batalla por la seguridad hídrica es a largo plazo.
La estrategia se ha reorientado: ya no se trata solo de superar una sequía puntual, sino de construir una isla resiliente, capaz de optimizar cada gota, de reutilizar lo que antes se perdía y de planificar su futuro con una mirada puesta en la sostenibilidad y la adaptación al cambio climático. El camino hacia el «vertido cero» en 2030 es ambicioso, pero los cimientos, tras un periodo de respuesta excepcional, ya están siendo colocados.




