PREOCUPACIÓN E INCERTIDUMBRE EN CANARIAS TRAS LA CAÍDA DE MADURO.

Candelaria, a 03 de enero de 2026.- La noticia de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha generado una profunda preocupación en la numerosa comunidad venezolana residente en Tenerife, particularmente en el Valle de Güímar. Aunque la noticia se recibe con un cauteloso alivio por parte de quienes anhelan un cambio en su país, predomina una sensación de incertidumbre ante el futuro inmediato y las posibles consecuencias para sus familias y el destino de Venezuela.
Reacciones contradictorias entre alivio y zozobra
El anuncio del presidente Donald Trump, confirmando que las fuerzas estadounidenses habían capturado a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, durante una operación militar «a gran escala» en Caracas, tuvo un impacto inmediato. En comunidades como la de Güímar, donde residen numerosas familias venezolanas, las reacciones son un espejo de las que se viven dentro del país: una mezcla de esperanza contenida y gran nerviosismo.
- Esperanza por un cambio: Para muchos, esta acción representa el fin de una era marcada por una profunda crisis económica, política y social que los obligó a emigrar. «La mejor noticia comenzando el año… Lo esperábamos por la libertad de Venezuela», expresó una venezolana en el exterior a la cadena de noticias CNN.
- Incertidumbre por el vacío de poder: Sin embargo, expertos como Christopher Sabatini, de Chatham House, advierten que «simplemente sacar a Maduro no es suficiente». Subraya que permanece su círculo íntimo en el poder, que podría resistirse a una transición democrática real[citation=7]. Esta perspectiva alimenta la duda sobre lo que vendrá después.
- Miedo por la seguridad familiar: La principal angustia en la diáspora se centra en la seguridad de sus seres queridos que aún residen en Venezuela. Tras los ataques aéreos, el gobierno venezolano declaró un estado de conmoción exterior (equivalente a emergencia), restringiendo movimientos y reuniones. Testimonios desde Caracas describen una ciudad en «calma tensa», con calles vacías y una población a la expectativa.
La operación del 3 de enero no fue un hecho aislado, sino la culminación de una campaña de presión de meses. Desde agosto de 2025, Estados Unidos había desplegado una importante flota naval en el Caribe, con más de 15.000 efectivos, alegando la lucha contra el narcotráfico. Washington acusaba al gobierno de Maduro de encabezar un Estado financiado por el narcotráfico.
Esta narrativa fue utilizada para justificar acciones anteriores, como el ataque a embarcaciones sospechosas y la incautación de petroleros, medidas que fueron criticadas por Naciones Unidas y expertos legales como posibles ejecuciones extrajudiciales. La recompensa por la captura de Maduro había sido aumentada a 50 millones de dólares.
El hecho ha dividido drásticamente a la comunidad internacional, lo que añade más incógnitas al panorama:
- Apoyo: Gobiernos aliados de Trump, como los de Argentina y Ecuador, celebraron la acción como un golpe al narcoterrorismo.
- Rechazo: Países como México, Brasil, Colombia y Chile condenaron enérgicamente la «agresión militar» y la violación de la soberanía, llamando al diálogo. España, mientras llamaba a la «desescalada», recordó que no reconoció los resultados de las últimas elecciones.
- Cautela oficial: La oposición venezolana dentro del país se ha mostrado notablemente cautelosa, sin un pronunciamiento oficial unificado en las primeras horas, reflejando la incertidumbre general.
Esta falta de consenso regional y la ausencia de un plan claro anunciado por la administración Trump sobre los próximos pasos en Venezuela son una fuente principal de ansiedad para los venezolanos en el exterior.
Para la comunidad venezolana en Tenerife, los días venideros serán de vigilancia ansiosa. Las preguntas sin respuesta son muchas: ¿Quién gobernará Venezuela ahora? ¿Se producirá una inestabilidad mayor o una transición violenta? ¿Cómo afectará esto a la posibilidad de un regreso algún día?
Mientras el gobierno de Canarias mantiene, a través de su delegación en Caracas, un seguimiento de la situación de los canarios en Venezuela, los venezolanos en las islas aguardan noticias, pendientes de cada desarrollo, con la mente y el corazón puestos en una patria cuyo futuro, una vez más, se debate entre la esperanza y el temor.




