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EL ATLÉTICO UNIÓN GÜÍMAR LO DA TODO, Y A PUNTO ESTUVO DE DAR LA SORPRESA.

Puerto de la Cruz, a 11 de octubre de 2026.- El Atlético Unión Güímar dijo adiós este mediodía a uno de los sueños más bonitos que le ha brindado el fútbol en los últimos años. En el campo de El Peñón, en Puerto de la Cruz, los sureños empataron a tres goles ante el Sporting Hortaleza en el partido de vuelta de la eliminatoria, un resultado que, sumado al 1-0 de la ida en Madrid, deja a los madrileños como clasificados y rompe el anhelado cruce con el Sevilla de Primera División en la siguiente ronda de la Copa del Rey.

El encuentro, disputado a puerta cerrada en la mañana de este mediodía en la ciudad norteña, tuvo todos los ingredientes de una montaña rusa emocional. Los de Güímar saltaron al terreno de juego con la necesidad de remontar el 1-0 adverso de la ida, y lo cierto es que durante buena parte del choque acariciaron con los dedos una clasificación histórica.

Los sureños cuajaron una segunda parte formidable. Con el marcador igualado a uno tras el descanso, el Güímar apretó el acelerador y llegó a ponerse 3-1 en el luminoso, un resultado que, con el 1-0 de Madrid en contra, les daba virtualmente el pase a la siguiente eliminatoria. Durante varios minutos, el sueño del Sevilla —equipo de Primera División que esperaba en el bombo— parecía estar al alcance de la mano.

Sin embargo, el fútbol, cruel como pocas veces, tenía preparado otro guion. El conjunto madrileño recortó distancias con su segundo gol, devolviendo la incertidumbre al marcador y metiendo de lleno a los visitantes en la eliminatoria. Ese tanto fue el golpe anímico que necesitaba el Hortaleza para creer en la remontada y el mazazo que comenzó a resquebrajar las esperanzas güimareras.

Con el 3-3 en el marcador global —el partido de vuelta finalizó con empate a tres—, la eliminatoria se marchó a la prórroga. Y en el tiempo extra llegó la jugada que marcaría el desenlace: el árbitro señaló penalti a favor del Sporting Hortaleza tras interpretar que el portero del Güímar propinó un ligero bofetón a un jugador rival que intentaba impedirle el despeje cuando el guardameta tenía el balón en las manos.

Los madrileños no desaprovecharon la oportunidad y convirtieron desde los once metros, poniendo el definitivo empate a tres y sellando el pase a la siguiente ronda a costa del conjunto sureño.

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