Güímar

EL MERCADO DEL AGRICULTOR ESTÁ DE ANIVERSARIO.

Güímar, a 04 de octubre de 2026.- El Mercado del Agricultor de Güímar cumple 22 años. Una cifra que invita a la celebración, sí, pero también a la reflexión. Porque detrás de cada puesto de verdura fresca, de cada queso artesanal o de cada tarro de miel hay un agricultor que, cada domingo, madruga para acercar su producto al consumidor. Pero también hay un sector que afronta retos que no se resuelven con una tarta de cumpleaños.

Este domingo 4 de octubre, el Mercado del Agricultor de Güímar celebró su 22º aniversario con un programa de actividades que incluyó música en directo, talleres de jardinería y una paella popular elaborada con productos de la tierra. Una jornada festiva bajo el lema “Sabor local, tradición y futuro” que reunió a agricultores, vecinos y visitantes en lo que ya es una cita ineludible de los domingos en el Valle de Güímar.

Pero más allá del ambiente festivo, el aniversario es una buena ocasión para detenerse y pensar: ¿cómo se puede ayudar de verdad a este colectivo? ¿Qué necesitan escuchar los agricultores que, domingo tras domingo, sostienen este espacio?


El Mercado del Agricultor de Güímar nació en octubre de 2004, impulsado por la Asociación de Agricultores y Ganaderos con el respaldo del Ayuntamiento güimarero. Desde entonces, su objetivo ha sido claro: facilitar la conexión directa entre productores y consumidores, eliminando intermediarios y garantizando que el agricultor reciba un precio justo por su trabajo.

Lo que comenzó en la Plaza del Ayuntamiento y luego se trasladó a los aparcamientos de la Plaza de San Pedro se ha consolidado como un referente insular. Cada domingo, de 7:00 a 13:30 horas, los puestos ofrecen frutas y verduras frescas de temporada, repostería artesanal, quesos, mieles, mermeladas, mojos y los afamados vinos de las bodegas del municipio. Todo producido, elaborado o creado en los municipios de Candelaria, Arafo y Güímar.

El mercado no solo ha servido para comercializar productos locales. También ha contribuido a revitalizar terrenos abandonados del Valle, poniéndolos de nuevo en cultivo, y ha dado a muchos agricultores una vía de ingresos estable que les permite vivir de su actividad.

Las demandas de un sector que no pasa por su mejor momento
Sin embargo, la celebración no puede ocultar una realidad incómoda. El sector primario canario atraviesa un momento delicado, y los agricultores de Güímar no son ajenos a esa situación.

Precios ruinosos. La Plataforma Agraria Libre de Canarias (Palca) y la Unión de Uniones han denunciado que los productores de plátano llevan más de dos meses vendiendo su fruta por debajo de los costes de producción, con pérdidas que califican de millonarias y explotaciones “al límite de su capacidad económica”. La pregunta que lanzan es incómoda: “¿Dónde se queda el enorme diferencial entre lo que paga el consumidor y lo que recibe el productor?”.

Competencia desleal. Las organizaciones agrarias canarias han expresado su rechazo a acuerdos comerciales como el Mercosur, que permiten la entrada en Europa de productos cultivados con fitosanitarios prohibidos en la UE, carnes hormonadas y salarios de miseria. “Es el crimen perfecto”, denunciaba Gustavo Rodríguez, representante de Fedex, durante una protesta en Santa Cruz de Tenerife.

Trabas burocráticas e inseguridad jurídica. Los agricultores se quejan de una sobrecarga normativa que hace “asfixiante” el día a día de las explotaciones. Piden contrapartidas y tiempo para aplicar las normativas, así como agilidad en la tramitación de ayudas.

Falta de relevo generacional. El campo canario envejece y las “pequeñas piedritas que van poniendo en el camino” —como decía el agricultor Sergio Rodríguez— ahuyentan a los jóvenes que quieren dedicarse a esto.

Vulnerabilidad ante plagas. Canarias detecta una media de 70 nuevas plagas o patógenos al año. La diputada Cristina Calero ha denunciado la “indefensión” del campo canario ante la falta de respuesta del Estado para autorizar productos fitosanitarios excepcionales que permitan combatir amenazas como la polilla guatemalteca de la papa o el escarabajo de la batata.
La celebración del 22 aniversario es también una llamada a la acción. Hay gestos concretos que pueden marcar la diferencia.

Comprar en el mercado. Parece obvio, pero es la forma más directa de apoyar al sector primario local. Cada compra en el Mercado del Agricultor es un euro que va íntegro al bolsillo del productor, sin intermediarios. El mercado abre los domingos en la Plaza de San Pedro y también los jueves en el Puertito de Güímar.

Exigir reciprocidad comercial. Las organizaciones agrarias reclaman la aplicación de las llamadas “cláusulas espejo”, que obliguen a los productos importados a cumplir los mismos estándares sanitarios, medioambientales y de bienestar animal que se exigen a los productores europeos.

Mantener y actualizar el POSEI. El Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias lleva más de 20 años sin actualizarse. Los agricultores piden que las cuantías se adecúen a los costes reales de producción y que no se utilice la agricultura como moneda de cambio en negociaciones comerciales.

Reforzar los controles fronterizos. Canarias es especialmente vulnerable a la entrada de plagas a través de puertos y aeropuertos. El sector demanda más medios humanos y materiales en los Puntos de Inspección Fronteriza.

Apoyar el relevo generacional. Sin jóvenes que tomen el testigo, el campo canario tiene un futuro incierto. Iniciativas como el Mercado del Agricultor, que ofrece una vía de comercialización directa y rentable, son fundamentales para hacer atractiva la actividad agraria.
Veintidós años no se cumplen todos los días. El Mercado del Agricultor de Güímar es un motor fundamental del sector primario del municipio y un ejemplo de cómo el consumo de proximidad puede transformar una comarca. Pero también es un altavoz. Un lugar donde los agricultores pueden vender sus productos, sí, pero también donde pueden ser escuchados.

Felicidades a nuestro mercado, a sus agricultores y a todos los vecinos que cada domingo hacen posible que la plaza de San Pedro sea algo más que un mercadillo: sea un punto de encuentro, una seña de identidad y un compromiso con lo nuestro.

Que cumpla muchos años más. Pero que, mientras los cumpla, nadie olvide que detrás de cada puesto hay una historia, un esfuerzo y, a veces, una demanda pendiente de respuesta.

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