Güímar

HAY QUE TOMAR ACCIÓN Y BUSCAR SOLUCIÓN A LAS VIVIENDAS ABANDONADAS DE LA CALLE LA LAGUNA.

Güímar, a 30 de agosto de 2026.- Décadas de abandono convierten un proyecto de viviendas en un peligro para los vecinos y una oportunidad desaprovechada en plena crisis de acceso a la vivienda. El Ayuntamiento de Güímar tiene mecanismos para desbloquear la situación y poner esas decenas de hogares a disposición del mercado, ya sea en alquiler asequible, en protección oficial o en venta libre.

El Valle de Güímar necesita vivienda. No es un problema nuevo ni una exageración: el déficit estructural de hogares en el Archipiélago se estima en unas 40.000 viviendas para cubrir las necesidades actuales de alquiler y compra. En este contexto de carestía y falta de oferta, cada vivienda que queda fuera del mercado no es solo una pérdida, sino una herida abierta en el derecho de las familias a un techo digno.

Sin embargo, mientras la demanda aprieta y los precios se disparan, en pleno centro del municipio: la Calle La Laguna y la Avenida Tomás Cruz García. Dos infraestructuras que, de haberse completado, habrían aportado decenas de hogares a un parque residencial que hoy clama por cualquier tipo de incorporación.

Un peligro silencioso en el corazón de Güímar.

La situación de la Calle La Laguna es especialmente sangrante. Vecinos de la zona llevan años denunciando el abandono. En 2018, el Ayuntamiento colocó unas piedras para acotar el tramo hacia el barranco, pero la obra nunca se retomó. Lo que debía ser una vía urbanizada y segura es hoy un tramo a medio hacer que no cumple los parámetros mínimos de seguridad.

No es un problema estético. Es un peligro real para quienes viven junto a ella. La ausencia de acabados, la falta de compactación adecuada y la interrupción de los trabajos generan temor entre los residentes, que ven cómo una infraestructura incompleta se convierte en un foco de riesgos. Una obra a medias no es solo una oportunidad perdida: es una amenaza cotidiana.

El caso de la Avenida Tomás Cruz García es igualmente paradigmático. Se trata de un espacio de una superficie considerable que en su día fue concebida para albergar viviendas y equipamientos. Hoy, el proyecto aparece en portales inmobiliarios como «obra parada para invertir«, una oportunidad para compradores que, sin embargo, sigue sin materializarse en beneficio de la ciudadanía.

El Boletín Oficial de Canarias ya recogía en 1998 la relación de propietarios y fincas afectadas por la urbanización y saneamiento de esta avenida. Han pasado más de 25 años y la situación sigue igual. Mientras, las familias del Valle de Güímar siguen buscando un hogar.

Mecanismos para desbloquear la situación.

El Ayuntamiento de Güímar no está de brazos cruzados en otros frentes. Recientemente ha impulsado proyectos de vivienda protegida en alquiler asequible, ha cedido suelo para construir 25 viviendas sociales en Las Vistas y ha colaborado con Fepeco para licitar cerca de 80 viviendas en alquiler social. Incluso se han puesto en marcha promociones de 50 viviendas protegidas en régimen de alquiler asequible.

Si hay voluntad para lo nuevo, también debe haberla para lo pendiente. Los mecanismos existen:

  • Mover a los propietarios: Agilizar los trámites de expropiación o negociación con los titulares de los terrenos afectados para retomar las obras.
  • Convenios con el Instituto Canario de la Vivienda (Icavi): Tal como se ha hecho con otras promociones, el Ayuntamiento puede ceder el suelo o facilitar la gestión para que el Gobierno de Canarias impulse la finalización.
  • Colaboración público-privada: Atraer inversión privada para completar la urbanización a cambio de la comercialización de parte de las viviendas.
  • Declaración de obra de interés social: Un instrumento legal que permitiría agilizar los plazos y priorizar la finalización.

Una oportunidad para el alquiler asequible y la vivienda social.

El valor de estas viviendas no es solo numérico. En un municipio donde los precios del alquiler en la costa superan con creces los de las zonas altas, cualquier incorporación al parque residencial es bienvenida. Las decenas de viviendas de la Calle La Laguna y la Avenida Tomás Cruz García podrían:

  • Destinarse a alquiler asequible, con rentas ajustadas a la realidad económica de las familias del Valle.
  • Incorporarse al parque de vivienda protegida, ayudando a cubrir el déficit estructural que lastra a todo el Archipiélago.
  • Salir al mercado libre, aliviando la presión sobre los precios y ofreciendo una alternativa real a quienes buscan comprar.

En tiempos de carestía generalizada, toda incorporación cuenta. Cada vivienda que entra en el mercado es una familia que encuentra un techo, un alquiler que se estabiliza, una oportunidad que se abre.

Ya es hora de tomar medidas.

El Ayuntamiento de Güímar ha demostrado que sabe moverse en materia de vivienda. Ha buscado suelo, ha firmado convenios, ha impulsado promociones. Ahora debe aplicar esa misma energía a las obras pendientes.

La Calle La Laguna y la Avenida Tomás Cruz García no pueden seguir siendo un monumento al abandono. No pueden seguir siendo un peligro para los vecinos ni una oportunidad perdida en medio de una crisis habitacional sin precedentes.

El Valle de Güímar necesita vivienda. Y la tiene, a medio construir, esperando que alguien tome la iniciativa. Ya es hora de que el Ayuntamiento mueva todos los resortes a su alcance para desbloquear estas obras, terminar lo que se empezó y poner esas viviendas al servicio de la ciudadanía. Porque cada hogar que se recupera es una familia que deja de esperar.

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