CAMPAÑA INTENSIVA CONTRA LA GRAMÍNEA EL RABO DE GATO.

Candelaria, a 28 de agosto de 2026.- El Ayuntamiento pone en marcha una campaña intensiva con métodos ecológicos y un manual ciudadano para frenar la propagación de esta planta exótica invasora
Hay plantas que parecen inofensivas, pero que esconden un poder destructor capaz de alterar por completo el equilibrio de un ecosistema. El rabogato es una de ellas. Y Candelaria lo sabe bien. Por eso, el municipio se ha embarcado en una campaña intensiva de control y eliminación de esta especie invasora que, año tras año, amenaza con arrinconar a la flora autóctona y poner en riesgo la riqueza natural del territorio.
Una amenaza con nombre propio
El rabogato no es una planta cualquiera. Su elevada capacidad reproductiva, su asombrosa adaptación a diferentes ambientes y su agresiva competencia con las especies nativas la convierten en una amenaza significativa para la biodiversidad de Candelaria. Como advierten la alcaldesa, Mari Brito, y la concejala de Medio Ambiente Natural, Maeva Tendero: «representa un peligro real que requiere una respuesta contundente y coordinada».
Lo que hace especialmente peligrosa a esta planta es su facilidad para extenderse. Una sola espiga puede liberar cientos de semillas, y un manejo inadecuado puede convertirse en el mejor aliado de su propagación. Por eso, el Ayuntamiento ha decidido actuar con un plan meticuloso que combina técnicas tradicionales con soluciones innovadoras.
Una prueba piloto en Lomo del Caballo: apuesta por lo ecológico
Como novedad en esta campaña, el municipio ha elegido la zona de Lomo del Caballo para poner en marcha una prueba piloto que podría marcar un antes y un después en el control del rabogato. En este espacio, tras la retirada de las espigas y el desbroce de la zona, se ha aplicado un producto ecológico cuya efectividad será analizada con lupa.
El objetivo: comprobar si este tratamiento respetuoso con el medio ambiente puede convertirse en la alternativa definitiva para frenar la invasión sin dañar el resto del ecosistema. De funcionar, el método se extendería al resto del municipio, ofreciendo una solución sostenible y eficaz.
Igueste y el protocolo de eliminación: paso a paso
Pero la prueba piloto no es la única actuación en marcha. El Ayuntamiento también ha intervenido en Igueste, siguiendo al pie de la letra el protocolo técnico establecido para el manejo de esta especie invasora. Un proceso que exige rigor en cada fase:
- Retirada y embolsado de las espigas para evitar que las semillas se dispersen.
- Arranque manual de la planta con extremo cuidado, asegurándose de extraer la raíz por completo.
- Nuevo embolsado de todos los restos vegetales.
- Traslado a un vertedero autorizado, donde los residuos reciben el tratamiento adecuado.
Nada se deja al azar. Cada paso está diseñado para evitar que un pequeño error eche por tierra todo el esfuerzo.
El manual ciudadano: un arma imprescindible contra la invasión
El Ayuntamiento de Candelaria es consciente de que la lucha contra el rabogato no es tarea exclusiva de los servicios municipales. La colaboración ciudadana es fundamental. Por eso, ha editado un manual para el control del rabogato que está siendo distribuido entre los vecinos, con el objetivo de convertir a cada candelariero en un aliado en la batalla contra esta especie invasora.
Lo que hay que hacer:
- Cortar las espigas y arrancar la planta con cuidado, evitando sacudirla o moverla bruscamente para no liberar semillas.
- Recoger y embolsar adecuadamente todos los restos y semillas.
- Entregar los residuos a un gestor autorizado, no dejarlos nunca en el terreno ni en la basura convencional.
- Realizar revisiones periódicas en las zonas tratadas para detectar y eliminar nuevos brotes.
- Plantar especies autóctonas o endémicas una vez controlada la plaga, para recuperar la cubierta vegetal y prevenir la erosión.
Lo que nunca hay que hacer:
- ❌ Depositar las semillas o restos en la basura convencional.
- ❌ Dejar la planta arrancada sobre el terreno.
- ❌ Utilizar sus restos para hacer compost.
- ❌ Subestimar su capacidad de regeneración.
El objetivo final: recuperar el equilibrio natural
La campaña contra el rabogato no termina con su eliminación. El verdadero éxito llegará cuando los espacios afectados recuperen su identidad natural. Por eso, el Ayuntamiento recomienda una restauración vegetal con especies autóctonas o endémicas en las zonas ya controladas (siempre que no se vayan a dedicar a uso agrícola). Una medida que no solo devolverá el color y la vida al paisaje, sino que también prevendrá la erosión del suelo y evitará que otras invasoras ocupen el espacio vacío.
Una llamada a la corresponsabilidad
Candelaria ha puesto toda la maquinaria en marcha, pero el éxito de esta campaña depende de todos. La alcaldesa y la concejala de Medio Ambiente han hecho un llamamiento a la responsabilidad colectiva: el rabogato es un problema de todos y su solución también. Con las herramientas adecuadas, el conocimiento técnico y la implicación ciudadana, el municipio puede ganar esta batalla y proteger su patrimonio natural para las generaciones futuras.
La invasión silenciosa tiene los días contados. Y Candelaria, con su manual en una mano y sus herramientas ecológicas en la otra, está decidida a demostrarlo.




