PROTECCIÓN CIVIL DE GÜÍMAR PRECISA UNA RENOVACIÓN DE LA FLOTA DE VEHÍCULOS.

Güímar, a 25 de agosto de 2026.- Hay situaciones que, por muy evidentes que sean, necesitan ser recordadas una y otra vez. La que afecta a la Agrupación de Voluntarios de Protección Civil de Güímar es una de ellas. Y es que, mientras nuestros voluntarios se dejan la piel atendiendo emergencias, accidentes e incendios, los vehículos con los que cuentan para hacerlo —herramientas de vida o muerte— arrastran años de servicio y un desgaste que ya no admite más parches.
Hace apenas unos meses, Güímar vivió una situación que debería haber encendido todas las alarmas: el robo del único vehículo de rescate operativo del municipio, un todoterreno perfectamente rotulado con los distintivos de Protección Civil y el 112. No era un coche cualquiera. En su interior viajaban sistemas de comunicación TETRA, camillas de rescate, botiquines sanitarios completos y material de intervención en accidentes. Era, ni más ni menos, el único recurso de rescate disponible en el municipio.
Su desaparición —ocurrida entre los días 4 y 13 de abril de 2026 en la base de la calle Hernández Melque— no fue solo un perjuicio económico. Fue una merma directa en la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia y en la seguridad de toda la población de Güímar.
Este suceso, por doloroso que sea, ha tenido al menos un efecto positivo: ha puesto el foco sobre una realidad que llevaba demasiado tiempo silenciada. La pregunta que todos nos hacemos es: ¿cómo es posible que un municipio como Güímar dependa de un único vehículo de rescate? ¿Y cómo es posible que ese vehículo, siendo tan estratégico, fuera el mismo que llevaba años acumulando kilómetros y desgaste?
Parches que no salvan vidas
Un vehículo de Protección Civil no es simplemente un coche para ir de un punto a otro. Es una herramienta de trabajo y de emergencia que debe estar en las mejores condiciones posibles para que los voluntarios puedan desempeñar su labor con seguridad y eficacia. No se trata de pedir lujos ni vehículos de alta gama. Se trata de algo mucho más básico: seguridad, medios adecuados y respeto por quienes se juegan la piel por los demás.
Los voluntarios ponen su tiempo, su esfuerzo y, muchas veces, su propia seguridad al servicio de la ciudadanía. Lo mínimo que deberían recibir de la Administración son medios dignos, seguros y adecuados a las funciones que desempeñan. Y eso incluye, por supuesto, una flota de vehículos renovada y en condiciones óptimas.
Una oportunidad para hacer las cosas bien
Precisamente, el Cabildo de Tenerife ha aprobado recientemente una inversión de 1,1 millones de euros para 20 vehículos 4×4 destinados a mejorar la respuesta de las agrupaciones municipales de Protección Civil. Es una excelente noticia para la isla, pero Güímar no puede quedarse atrás.
Desde el Ayuntamiento de Güímar deberían plantearse seriamente la renovación progresiva de los vehículos de la Agrupación y garantizar que todos los medios destinados a emergencias estén en condiciones óptimas. No vale esperar a que ocurra una desgracia o a que un robo evidencie lo que ya era evidente. La seguridad de las personas no puede depender de la casualidad.
Hay quien piensa que renovar vehículos es un gasto innecesario. Nada más lejos de la realidad. Invertir en Protección Civil es invertir en seguridad y en las personas que están ahí cuando más se las necesita. Es invertir en la tranquilidad de los vecinos y vecinas de Güímar, que saben que, si ocurre algo, habrá quien acuda con los medios adecuados.
Nuestros voluntarios merecen algo más que gratitud. Merecen herramientas a la altura de su compromiso. Y nosotros, como sociedad, merecemos vivir en un municipio que cuida de quienes nos cuidan.
Es hora de pasar de los parches a las soluciones. Es hora de que Güímar tenga los vehículos que su Protección Civil necesita y merece.




