Arafo

EL AYUNTAMIENTO DE ARAFO SE DESENTIENDE DE LA LIMPIEZA DEL NÚCLEO DE LA HIDALGA.

Arafo, a 24 de agosto de 2026.- Los contenedores han vuelto a amanecer rebosantes este fin de semana, mientras los residentes, hartos del abandono, se ven obligados a recoger ellos mismos los residuos que las autoridades municipales deberían retirar.

El núcleo de La Hidalga ha vivido otro fin de semana para el olvido en lo que a salubridad y limpieza se refiere. La estampa se repite con una angustiosa periodicidad: contenedores desbordados a lo largo de todo el núcleo, bolsas de basura amontonadas en el suelo, y un ambiente que, con las temperaturas propias de la época, se vuelve irrespirable y hasta insalubre. Una imagen que deja mucho que desear y que evidencia una realidad que los vecinos ya no están dispuestos a tolerar en silencio.

El problema, sin embargo, no es solo la acumulación de residuos, sino el agravio comparativo que supone para los bolsillos de los ciudadanos. Los residentes de La Hidalga pagan unas tasas de basura elevadas, un dinero que ingresa puntualmente en las arcas del Ayuntamiento de Arafo y que debería traducirse en un servicio de recogida diario, eficiente y diligente. Pero la realidad es tozuda: los vecinos pagan por un servicio de limpieza que el consistorio, lisa y llanamente, no presta. Cada contenedor lleno y cada calle sucia son el recibo amargo de un dinero que se va sin que el municipio cumpla con su parte del contrato social.

Ante la pasividad y la dejadez institucional, la paciencia de los vecinos se ha agotado. Algunos de ellos, hartos de esperar una solución que nunca llega, han decidido pasar a la acción por su cuenta. Sin medios mecánicos ni protección adecuada, y en su tiempo libre, estos ciudadanos están retirando los desechos que los operarios municipales deberían haber recogido hace días. Un gesto encomiable y solidario, pero profundamente injusto. Los vecinos no deberían tener que hacer el trabajo del Ayuntamiento, ni arriesgar su salud y su tiempo para suplir la negligencia de quienes han sido elegidos para gestionar el bien común.

Es cierto que adecentar el municipio y mantenerlo limpio es una cuestión que atañe a todos, y la responsabilidad ciudadana es fundamental. Pero existe una línea clara entre la corresponsabilidad y el abandono institucional. No es justo, ni ético, ni legal, que el Ayuntamiento de Arafo tenga este núcleo costero abandonado a su suerte mientras sigue cobrando religiosamente las tasas. La Hidalga no pide privilegios, pide lo mínimo: que se vacíen los contenedores cuando toca y que se limpie lo que se ensucia a diario.

Lo sucedido este fin de semana no es una excepción puntual, es la triste norma de una gestión municipal que se ha cronificado en el desinterés. Es lamentable que los responsables políticos tengan que ser los vecinos quienes, con sus propias manos, reparen la vergonzosa imagen de su barrio. El Ayuntamiento de Arafo debe dejar de mirar hacia otro lado, asumir su responsabilidad y poner en marcha de manera urgente un plan de choque para La Hidalga. Los vecinos han dado la voz de alarma; ahora solo queda esperar que el consistorio deje de cobrar sin servir y empiece a trabajar por quienes realmente mantienen vivo este núcleo. La gestión actual es, sencillamente, lamentable e indigna.

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