LUISI QUIERE TRAERSE EL MONUMENTO A LA PAZ A GÜÍMAR, SI SANTA CRUZ NO LO QUIERE.

Güímar, a 06 de junio de 2026.- La polémica en torno al monumento a la Paz, ubicado en la confluencia de la Rambla de Santa Cruz con la avenida de Anaga —conocido por algunos como el monumento a Franco— ha dado un nuevo giro. La alcaldesa de Güímar, Carmen Luisa Castro, ha irrumpido en el debate con una oferta contundente: si Santa Cruz no quiere la escultura, su municipio está dispuesto a acogerla.
La regidora güímarera defiende que el conjunto escultórico, obra del reconocido artista Juan de Ávalos, no es un símbolo de exaltación franquista, sino un «monumento a la paz» que fue sufragado por suscripción popular. Castro critica que el valor artístico de la pieza —realizada por uno de los grandes escultores españoles del siglo XX— quede eclipsado por la «significación política» que, en su opinión, el Gobierno de España está dando al asunto.
La oferta de Castro llega en un momento de máxima tensión institucional. El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha dado al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife un plazo de seis meses para retirar el monumento del espacio público. En caso de incumplimiento, el Gobierno central advierte con sanciones de hasta 1.000 euros al mes y la posibilidad de intervenir de forma subsidiaria, reclamando después el coste al Consistorio.
El pasado 30 de junio, el Ejecutivo central incluyó el monumento en el catálogo de símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática. La Comisión Técnica de expertos ha concluido que la obra «presenta la guerra de España como una cruzada salvadora y exalta la figura de Francisco Franco y el régimen surgido del golpe de estado de 1936». Además, el Consejo de Patrimonio Cultural de Canarias ha dictaminado que la escultura carece del valor artístico necesario para ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC). Una parida donde la haya, toda vez, que aquel al que dicen ensalzar, no se encuentra en la escultura.
La alcaldesa de Güímar considera «una pena» que el debate sobre la escultura termine dirimiéndose en los tribunales. A su juicio, el conflicto revela una contradicción: «Es una pena que en una democracia como en la que estamos no pueda convivir el valor artístico patrimonial de una escultura porque quieren simbolizar la época de esa historia».
En la misma línea, el Ayuntamiento de Santa Cruz —gobernado por Coalición Canaria con el apoyo del Partido Popular— ha rechazado en pleno la retirada inmediata del monumento. Los grupos de CC, PP y Vox han esgrimido que el conjunto escultórico está catalogado por la Fundación Juan de Ávalos como «monumento a la paz» y que su autor, Juan de Ávalos, fue represaliado por el franquismo por su militancia socialista.
Mientras tanto, la alcaldesa de Güímar insiste en su oferta: «Hay transporte y suelo gratis para traer a Güímar el Monumento a Franco». Una propuesta que, de materializarse, trasladaría la polémica de la capital al sur de la isla y reabriría el debate sobre el destino de una obra que, para unos, es un vestigio franquista y, para otros, una pieza artística digna de preservación.




