LA POLÉMICA «MUDADA» EN FASNIA. UNA PROPUESTA POR LO TRADICIONAL.

Fasnia, a 08 de junio de 2026.- El Ayuntamiento de Fasnia prepara una celebración en torno a ‘la mudada’, una práctica tradicional que antaño condicionaba la vida social y económica del municipio. Sin embargo, la denominación elegida —’La Mudá’— ha encendido el debate sobre el habla canaria, la identidad insular y la influencia de los medios de comunicación.
¿Qué era ‘la mudada’?
Antes de que el transporte rodado y las carreteras conectaran los rincones más remotos de la geografía canaria, ‘la mudada’ era una actividad esencial en municipios como Fasnia. Se trataba del traslado estacional del ganado —fundamentalmente cabras y ovejas— desde las medianías hasta la costa o la cumbre, en busca de pastos frescos y temperaturas más favorables.
Esta práctica no solo garantizaba la supervivencia del ganado y, por tanto, de las familias que dependían de él, sino que estructuraba el calendario social del pueblo. Las ‘mudadas’ eran momentos de cooperación vecinal, de trueque de alimentos y de encuentro entre pastores y agricultores. En definitiva, un fenómeno que condicionaba la vida económica y comunitaria de antaño.
El evento: recuperar la memoria
El Consistorio fasniero ha decidido rescatar esta tradición organizando una jornada conmemorativa que incluirá una recreación de la ‘mudada’, actividades etnográficas, charlas y, presumiblemente, un recorrido simulado con ganado por las vías pecuarias del municipio. El objetivo, según fuentes municipales, es «poner en valor un patrimonio inmaterial que corre el riesgo de caer en el olvido».
Próximamente se abrirán las inscripciones para participar en el evento, que se espera congregue a vecinos, ganaderos y visitantes interesados en las tradiciones rurales canarias.
La polémica: ¿’La Mudada’ o ‘La Mudá’?
Lo que parecía una iniciativa cultural sin fricciones ha topado con un escollo lingüístico inesperado: el nombre elegido para el evento. En la cartelería y en los primeros avances, el Ayuntamiento ha optado por ‘La Mudá’, con la aspiración o pérdida de la ‘d’ final, una característica común en la pronunciación de muchas Islas Canarias, especialmente en las occidentales (La Gomera, El Hierro, La Palma).
Sin embargo, en Tenerife —y dentro de ella, en Fasnia— la forma tradicional ha sido siempre ‘la mudada’, con la ‘d’ intervocálica pronunciada de manera clara (aunque relajada, pero no elidida). Vecinos y hablantes veteranos del municipio recuerdan que sus abuelos decían «vamos a la mudada» o «estamos de mudada», nunca «mudá».
Críticas a la estandarización del habla canaria.
Detrás del debate subyace una cuestión de mayor calado: la influencia de una variedad de canario «estandarizada» que, según los críticos, se ha difundido a través de los medios de comunicación, en particular de la Televisión Autónoma Canaria (RTVC). Algunos lingüistas y activistas por la diversidad dialectal señalan que el discurso mediático tiende a generalizar rasgos de las islas occidentales (como la aspiración o pérdida de -d- final, el seseo o ciertos léxicos) en detrimento de las modalidades orientales (Tenerife y Gran Canaria principalmente).
En redes sociales y foros locales, varios ciudadanos han expresado su malestar:
«No es ‘la mudá’, es ‘la mudada’. Aquí en Fasnia siempre se ha dicho así. Me parece una falta de respeto importar una forma de hablar que no es la nuestra solo porque suena más ‘rural’ o ‘folclórica’ para la tele», comenta un vecino.
Otros añaden que desvirtuar el término es también desvirtuar la propia tradición: «Si queremos recuperar la memoria histórica, hagámoslo con el lenguaje auténtico de nuestros mayores, no con un canario de cartón piedra».
Desde el Consistorio fasniero, de momento, se han limitado a señalar que el nombre ‘La Mudá’ responde a criterios de marketing y facilidad de difusión, y que no hay intención de menospreciar la forma tradicional. No obstante, fuentes cercanas al área de Cultura indican que el debate interno está abierto y que no se descarta un cambio de denominación si el malestar vecinal crece.
Un reflejo de la tensión identitaria
La polémica de Fasnia no es un caso aislado. En los últimos años, varias localidades canarias han vivido discusiones similares en torno a la toponimia, las fiestas o las expresiones populares. Es el reflejo de una tensión latente entre la uniformidad mediática y la diversidad dialectal real del archipiélago, donde cada isla y cada comarca conserva matices fonéticos y léxicos propios.
Lo que parece claro es que, más allá del nombre, la iniciativa de recuperar ‘la mudada’ ha logrado un primer objetivo: poner sobre la mesa una tradición viva en la memoria de los mayores y despertar el interés de las nuevas generaciones por un pasado que, aunque no volverá, merece ser recordado con sus palabras exactas.
El Ayuntamiento de Fasnia anunciará en los próximos días las fechas definitivas y el sistema de inscripción para participar en el evento. Mientras tanto, el debate sobre si debe llamarse ‘La Mudada’ o ‘La Mudá’ sigue abierto en corrillos, redes sociales y tertulias radiofónicas. Lo que nadie discute es la importancia de no dejar morir esta práctica única en la historia cultural y económica del municipio.
Porque, con ‘d’ o sin ella, la tradición merece seguir su camino.




